Jueves, 28-08-08
POR B. LÓPEZ
CÓRDOBA. «Desde su entrada en servicio en diciembre de 1985, el ATR 42 se ha convertido en una referencia en los vuelos regionales y ahora es un «best seller» en su segmento de mercado». Así define en su web la compañía ATR el avión que la aerolínea Flysur, de capital mayoritariamente cordobés, utilizará desde el 4 de septiembre, cuando comience sus vuelos que devolverán la actividad al aeropuerto de la capital 23 años después.
Flysur contará con dos aparatos -uno hará los vuelos y el otro es de reserva- procedentes de la operadora Top Fly. En concreto, se trata de turbohélices ATR 42-300. Este modelo corresponde a una primera generación de aeronaves a partir de la que luego se han ido desarrollando nuevos tipos de avión.
El consejero delegado de Flysur, Eduardo Gavilán, recuerda que ATR es líder mundial en el mercado de los turbohélices regionales -dedicados a desplazamientos de corta y media distancia-.
Añade que tendrán un tipo de aeronave que se ha ganado una reputación que está por las nubes gracias a «su fiabilidad, fácil pilotaje y por un mantenimiento que no da ningún problema». A eso hay que sumar su bajo consumo de combustible: «Gasta entre un 15% y un 20% menos por plaza comparado con los jet». «Los turbohélices que vamos a usar está demostrado que son más rentables que un jet para distancias como las que vamos a hacer nosotros», explica Gavilán. Flysur «despega» ofertando enlaces, de ida y vuelta, desde Córdoba a Barcelona, Vigo y Bilbao.
El consejero delegado de esta aerolínea, la primera andaluza, añade que se trata de un aparato «muy, muy, cotizado», porque es «muy rentable», dadas sus características de fiabilidad y bajo consumo de combustible. «Todas las compañías están como locas por lograr aeronaves como éstas. Es la idónea para el aeropuerto de Córdoba», resume.
Reconoce que en España se está menos habituado a viajar en turbohélices, pero advierte de que en Estados Unidos, Francia y Alemania, naciones con una cultura aeronáutica «bastante amplia», el uso de este tipo de aparatos se ve como «lógico y normal».
Y a todo esto hay que unir que ATR no «vuela» sola, sino que lo hace gracias a dos potentes «motores».
Esta empresa nació en 1982 de la colaboración de Alenia y de la Compañía Europea Aeronáutica, Espacial y de Defensa (EADS, en inglés), firmas, apostilla Gavilán, de «referencia en el sector aeronáutico mundial»; sobre todo la segunda que participa «en el consorcio de Airbus».
Opinión de pasajero
El ATR 42-300 ofrece distintas posibilidades de pasaje: hasta 50 asientos, si bien el consejero delegado de Flysur indica que han ido a la banda baja para elegir su configuración. Es decir, el avión con el que operarán tendrá 44 plazas. «Así damos mayor espacio a los clientes. Podíamos llenarlo hasta arriba, pero esto no es una compañía de bajo coste», sentencia. El aparato de reserva de esta aerolínea tiene 48 asientos.
Y el ATR 42-300 navega con viento a favor. También recibe los parabienes del presidente de la Asociación Vuelos de Córdoba, y piloto privado de aviones, Rafael Jiménez. Califica el aparato de «bueno». «En términos aeronáuticos, es muy moderno y es, muy, muy seguro, que es algo que dicen los números», apunta.
Incluso aporta un elemento más de juicio: «He volado en él. Como pasajero, la veo una aeronave casi lujosa. Es muy cómoda».
Jiménez vaticina que la oferta de los turbohélices, frente a los reactores, más conocidos por el público, estará entre las preferencias de quienes quieran volar desde Córdoba cuando el aeropuerto se amplíe y pueda acoger también vuelos regulares del segundo tipo. «Cuando podamos escoger, mucha gente, como ocurre en Estados Unidos, Francia o Alemania, optará por coger este avión para distancias medias y cortas, porque es muy seguro y más barato», reflexiona.
25 metros de envergadura
Respecto a ATR, resalta que, al «desaparecer los aviones fokker», se creó en el mercado de los turbohélices un nicho. «Entre los que salieron, fue ATR el que se llevó el gato al agua», rememora.
Desde el 4 de septiembre, los cordobeses tendrán que acostumbrarse al vuelo de un «pájaro de hierro» cuyo retrato robot tiene como rasgos principales una aeronave que de morro a cola mide 22,7 metros y de alto se va a los 7,6.
Y sus 24,6 metros de envergadura (de ala a ala) surcarán los cielos de España, gracias a sus dos motores de 2.000 caballos de potencia.
Este «best seller» de la aviación se prepara para escribir un episodio más de su trayectoria. En esta ocasión será el protagonista de un capítulo histórico para Córdoba: la vuelta de los vuelos regulares tras 23 años sin ellos.

