Domingo, 21-09-08
J. P.
CÓRDOBA. ¿Quién dijo que ser Capital Cultural de Europa sería fácil? Como comienzo, un buen asiento histórico y cultural es imprescindible, pero no sólo de historia vive el hombre, también de presente. Y en el presente, el urbanismo sostenible y la movilidad ocupan gran parte del interés de las instituciones. De ahí la recomendación o, más bien, la advertencia de la Cátedra de Seguridad Vial de la Unesco: si Córdoba es preseleccionada en 2010 para optar a la Capitalidad en 2016, deberá someterse a importantes restricciones en el flujo de vehículos en el interior de su casco histórico.
Concretando, el tráfico debería reducirse en esta amplia zona de la ciudad -ocupa 231 hectáreas que la hacen uno de las de mayor extensión de Europa- en un 90 por ciento. La Cátedra no dispone de datos acerca del número aproximado de los vehículos que pasarían por el Casco de llevarse a cabo estos recortes. Sin embargo, la repercusión en los ciudadanos sí que está clara, pues para conseguir esta meta la mayor parte de la zona antigua debería ser peatonal o semipeatonal. O lo que es lo mismo, salvo contadísimas excepciones de algunas calles, sólo podrían entrar a esta zona quienes vivan en ella, servicios públicos, vehículos de carga y descarga y hoteles.
La intención de la Cátedra de Seguridad Vial de la Unesco es que las restricciones de calles como San Pablo, Barroso y su entorno, y el de la Mezquita se amplíen a todo el Casco para sumar un punto muy importante -y que en la lucha final por el título puede ser esencial- en la evaluación por objetivos que hará la Unión Europea a las ciudades finalistas, según explicó el director de la Cátedra de Seguridad Vial, Manuel Balado.
Salamanca, referente
A este requisito se han acercado o han cumplido las ciudades que ya han sido capitales de la Cultura de Europa puesto que se encuentra entre los criterios de selección, según Balado. Tal es el caso de Salamanca, que lo fue en 2002 y que la Cátedra usa como ejemplo, ya que nueve de cada diez calles de su centro histórico son semipeatonales desde entonces. En Córdoba se ha avanzado de manera «importante» en este sentido, aunque no «suficiente» para lo que se exige en casos como este, apuntó el director de la Cátedra.
Sin embargo, cerrar de tal forma el Casco requiere medidas para hacerlo de manera efectiva y alternativas para quienes precisan desplazarse por él. Hasta el momento se han instalado nueve pilonas en las calles Cárcamo, San Pablo, Capuchinos, Puerta de Sevilla, plaza de las Cañas, Jesús María, Rodríguez Marín, Barroso y Amador de los Ríos. Estas dos últimas han permitido casi alcanzar la meta prevista por la Cátedra para la zona Patrimonio de la Humanidad, donde aún hay que corregir el tráfico en el eje de plaza de San Juan-Valladares-Pérez de Castro o Santa Teresa de Jornet.
Nueve pilonas y 70 calles
No obstante, las citadas pilonas han permitido restringir la circulación en más de 70 vías del entorno de las calles en las que están colocadas. Aunque quedan varias por colocar. Mientras se hace, la preferencia peatonal se indica en el resto de las zonas Acire -Área de Circulación Restringida-, que deberán ampliarse, sólo con señalización vertical, que en pocos casos se respeta.
Eso lo que ocurre en Conde de Torres Cabrera, donde la Unesco ha instado a colocar un bolardo rearmable antes de enero. También lo considera necesario en Diario de Córdoba, San Miguel, Caballerizas Reales o Fernán Pérez de Oliva (donde el dispositivo está instalado a la espera de su puesta en funcionamiento). Peatonales serían también las calles La Palma, Muñices, Duque de la Victoria, el entorno de la Magdalena la calle Cruz Conde (o parte de ella) y la plaza de San Rafael.
Muchas de estas peatonalizaciones deberán ir acompañadas de la remodelación de algunas calles y la supresión de los aparcamientos en superficie como ha ocurrido en el Realejo, que la Unesco espera que sea Acire en dos años al igual que Santa María de Gracia una vez que se rehabilite.
Sin embargo, las reducciones más importantes de tráfico deberán llegar de la mano de la semipeatonalización del Paseo de la Ribera y de la avenida del Alcázar. El Ayuntamiento espera avances al respecto en este mandato, aunque no está claro si se hará cuando finalicen las obras de esta zona, por la que al día pasan más de 20.000 vehículos de particulares, que comenzará antes de que acabe este año. También de Diario de Córdoba y San Fernando si finalmente se coloca allí la pilona y del eje Santa María de Gracia que lleva por el Realejo, Enrique Redel e Isabel Losa a Alfaros cuando sea Acire.
Faltan aparcamientos
Otro de los puntos flacos en este sentido es el de los aparcamientos. El Ayuntamiento está convencido de no permitir ni uno más en rotación dentro de los límites del Casco bajo la premisa de que se convierten en foco de atracción de vehículos.
Así, la solución pasa por habilitar una red de estas instalaciones en el cinturón del Casco, mientras que en el interior se hace imprescindible ofertar plazas para las casi 50.000 personas que viven en él, que tienen en la ausencia de aparcamiento una de sus principales reivindicaciones.
Por el momento, en los bordes del Casco sólo se cuenta con las 579 plazas del aparcamiento junto al cementerio de Nuestra Señora de la Salud (que aún no ha conseguido colgar el cartel de completo y en el que se ofrecen descuentos a los vecinos de San Basilio) y el del Paseo de la Victoria (427 plazas). En el interior hay que contar los 205 aparcamientos de la Herradura sólo para residentes, el de la calle Sevilla (que se quiere sustituir por uno de 171 plazas sin rotación) y el de la calle Conde de Robledo.
En el tintero quedan el previsto en la Ronda del Marrubial, supeditado a las catas arqueológicas, o las plazas de parking que aporte el Centro de Congresos de Miraflores. A todos estos parkings no se sumarán los que ya se descartaron en la Puerta del Colodro y en la Huerta de Caballerizas Reales pese a las protestas vecinas para que se construyera.
Así las cosas, y mientras llegan nuevas plazas, la Axerquía se revela como la zona con mayores problemas para aparcar al no existir ninguna infraestructura de este tipo en San Agustín, Santa Marina, Realejo, la Magdalena, San Lorenzo, San Pedro o Santiago (se descartó uno hace poco en la plaza de Juan Bernier por restos arqueológicos), aunque hay proyectos para habilitar 121 plazas en María Auxiliadora y 120 en la plaza del Conde de Gavia.
Por último, con el Casco semipeatonalizado, sería necesario reforzar el servicio prestado por Aucorsa en los barrios que lo componen -y en los que existen casi una treintena de colegios e institutos- para lo que es imprescindible la adquisición de microbuses, compatibles con las dimensiones de la mayoría de las calles.
Así lo ha solicitado hace ya tiempo la Cátedra de Seguridad Vial Unesco, pero la situación financiera que atraviesa Aucorsa parece despejar esta iniciativa que, como muchas otras, ya aparecían en el Plan de Accesibilidad del Casco hace más de cinco años.

