
Chalé de la urbanización nazarena Vistazul donde se produjo el asalto. NURIA PÉREZ CAMPAÑA
Martes, 30-09-08
Siete individuos encapuchados, de los que seis pueden ser extranjeros, asaltaron el pasado domingo un chalé en los alrededores de Dos Hermanas, donde apalearon con inusitada violencia a cinco de las seis personas que en ese momento se hallaban en su interior viendo el encuentro de fútbol entre el Sevilla y el Atlético de Madrid. Los delincuentes, según ha trascendido, sólo preguntaban por la caja fuerte, sistema del que no dispone la vivienda asaltada.
Los hechos se desencadenaron hacia las diez de la noche, mientras tres matrimonios de mediana edad se encontraban tranquilamente en el chalé propiedad del constructor José Manuel Fernández, en la urbanización Vistazul, muy próxima a Dos Hermanas. En ese momento irrumpieron en la vivienda siete individuos, que accedieron por la puerta de la cocina, donde en ese momento se hallaban las tres mujeres. Los asaltante las obligaron a arrodillarse y, acto seguido, se dirigieron al salón, donde estaban los tres hombres, a los que comenzaron a golpear por la espalda con tubos de hierro y una pala, mientras les exigían que les dijeran dónde estaba la caja fuerte.
Se da la circunstancia de que en la vivienda no hay caja fuerte, por lo que se sospecha que los asaltantes recibieron una información confusa sobre este detalle, que sí podría corresponder a un socio del propietario del chalé asaltado.
Golpes indiscriminados
Los individuos no se creyeron la negativa y arreciaron en los golpes a las tres víctimas, agresión que luego hicieron extensiva a dos de las mujeres que habían corrido hasta el salón alarmadas por los gritos de dolor de sus maridos. Los golpes fueron tan indiscrimnados que algunos de ellos los propinaron con el filo cortante de la pala que uno de los individuos llevaba. Según testimonio de las víctimas, los golpes eran de mayor entidad cuanto más negaban que en la casa hubiera caja fuerte.
Los seis ocupantes del chalé fueron trasladados entonces al sótano, donde el dueño fue amenazado con una escopeta de su propiedad que había allí, y donde los individuos incluso hablaron de meterlos a todos en un congelador. Al final, los dejaron encerrados, pero con la precaución de romper previamente el picaporte de la puerta para que no escaparan.
Se calcula que los asantantes permanecieron en la vivienda alrededor de dos horas, tiempo durante el cual registraron toda la casa y se apropiaron de dinero en efectivo y joyas de los dueños y de las otras cuatro víctimas. En total, se calcula que podrían haberse llevado entre cuatro mil y cinco mil euros en efectivo.
Los heridos fueron localizados pasadas las doce de la noche por el hijo del propietario de la vivienda, que al ver el estado en que se encontraba el salón, lleno de sangre y destrozado a golpes, creyó que sus padres habían sido asesinados.
Los cinco heridos tuvieron que ser asistidos en un centro hospitalario, donde permanecieron hasta ayer.
De los asaltantes, poco se sabe ya que actuaron encapuchados. Se presume, sin embargo, que seis de ellos eran extranjeros, al parecer de Europa del Este, mientras que el séptimo podía ser español, lo que hace pensar que pudo ser el chivato que llevó a sus compinches hasta el chalé.
La vivienda está en una zona poco poblada, cerca de una gasolinera y es paredaña con otra de similares características. Se da la circunstancia de que en las proximjidades del lugar donde se alzan los dos chalés hay un asentamiento de ciudadanos rumanos.


