Jueves, 27-11-08
Ay, Metro, que ya conozco tus dietas extraordinarias. ¿Que no te comes un rosco? ¡Partidas presupuestarias es tu comida diaria, y de postre, hasta un quiosco! El Pensador de Rodin —en la mano la barbilla— no va a subir en Sevilla ni al Metro ni al Metrotrén. Y el sevillano que lo piense bien, tampoco. Menos. Hará falta valor para meterse en esos túneles, sabiendo que una falla puede dejarnos empaquetados para siempre. El Metro que se come a los quioscos es el nuevo Coco de Sevilla. Vemos en la televisión las imágenes de esos pueblos pobres que viven en la falda de un volcán, y cómo las grietas que se abren engullen casas de madera. En Sevilla, en directo, se abren agujeros capaces de tragarse media ciudad. En este plan, yo no sé si Monteseirín va a inaugurar un Metro o un Metro Golf. Desde luego, hoyos no van a faltarle. El quiosco al hoyo y los vivos al bollo. Y a decir que son bachecillos de nada, gajes del oficio, que en Sevilla el nivel freático es el nivel frenético, que con razón los antiguos no se acercaban tanto al río, que el agua está ahí abajo, muy cerca, aunque algunos la sientan en el cuello.
Ahora va a resultar que el Pensador de Rodin no está pensando sino mirando al suelo y calculando cuántos agujeros tienen que abrirse todavía de súbito en la Sevilla en vecindad con las obras del Metro. Se abre el suelo y se traga un quiosco. Y al Cristina le tiemblan las carnes. Ahora me explico por qué los sevillanos, cuando están por ahí, dicen que su tierra tira mucho… ¡Que si tira, si hasta se ha comido un quiosco con guarnición de periódicos, revistas y chucherías! El subsuelo de Sevilla ha copiado del natural de algunos políticos, que abren un agujero en un restaurante y se comen el presupuesto de dos pueblos. No, no se comen un quiosco, se comen dos espuertas de cigalas y se beben hasta la pila del agua bendita, si se la embotellan. Esto de los agujeros es muy viejo en Sevilla, y no tanto en la ciudad como en algunas contabilidades, que algunos ajustan las cuentas con un agujero en cada mano y da la casualidad de que ese agujero está ocasionalmente encima del bolsillo. Y ahí se queda. Como el quiosco. «Sevilla, madre de artistas, molde de fundir toreros…» o de artistas que se funden en comida los dineros. En Sevilla hay quien te siega la yerba bajo los pies y quien te abre la tierra. El tren de los escobazos es más fiable que este Metro a medio hacer. ¡Qué numerito! Y ahora dejan al quiosco en el hoyo 4 y sellan la partida con cemento. Parece el Metro de los leperos, porque han puesto el quiosco antes que el Metro. Arenal de Sevilla, Torre del Oro, y un quiosco muy cerca… dentro de un hoyo. Ven, Dios, a la vera mía; estate conmigo alerta, bendita Virgen María; tengo las carnes abiertas de sólo pensar que un día pudiera cruzar la puerta y que me entierren en vía… del Metro Golf.
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