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Onda Cerebral para escapar de la cárcel
La directora general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, entrevistada ayer en Onda Cerebral. DIAZ JAPON
Miércoles, 03-12-08
El doble estigma de la enfermedad y la cárcel subieron ayer un peldaño en la superación por medio del germen ilusionado de una radio. Onda Cerebral, hecha por los internos del Hospital Psiquiátrico de Sevilla, empezó ayer a traspasar las incontables e infranqueables rejas de la prisión para ser la voz de personas con trastorno mental severo confinadas por distintos tipos de delito.
Experiencia pionera en España, ya que es la primera radio que se hace desde una cárcel psiquiátrica y que lleva consigo el deseo de aportar beneficios a los internos, de canalizar y servirles de vehículo de expresión de ideas y pensamientos, de ayudarles a recuperar su estabilidad y de aportarles un grado de responsabilidad y de capacidad para tomar decisiones y posibilitar su reincorporación a la sociedad sin riesgos.
Así, el aislamiento y el retraimiento social quedaban un poco más lejos en la primera emisión, que contó con protagonistas excepcionales, como Genaro o Miguel, quienes junto a otros compañeros de dolor e internamiento, se vieron frente a los micrófonos y a la pequeña mesa de mezclas para entrevistar a personajes de la talla del cardenal Carlos Amigo; de la directora general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo -que calificó de «espléndida» la iniciativa y mostró su deseo de que las emisoras locales hiciesen alguna conexión para que la voz de Onda Cerebral llegue al exterior-; del defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo, o de la fiscal jefe de Sevilla, María José Segarra. Una jornada que transcurrió bajo la atención del director del Psiquiátrico, Sergio Ruiz, que explicaba que los propios internos habían bautizado Onda Cerebral a la radio entre cinco propuestas hechas por ellos mismos, entre las que figuraban «Radio Terapia» o «Desde el silencio».
Las miradas, a veces huidizas y otras con una extraña timidez, tenían ayer un brillo de esperanza en la fiesta que supuso la inaguración de la emisora, a la que nadie faltó, ni los voluntarios de la Pastoral Penitenciaria ni las hermanas de la Caridad de San Vicente Pául, ni el personal de apoyo del centro, que trabajan día a día y codo con codo con los internos.
En el pequeño estudio, el periodista Antonio Manfredi, junto al educador Julián Vicente, prestaba su voz para el arranque de la radio. Pasadas las diez y media de la mañana, en el 107.8 de la FM comenzó a fraguarse la realidad de un proyecto que ya lleva dos años de preparativos. Aún es muy corta su área de acción, unos tres kilómetros, después de salvar la vaguada del complejo penitenciario, hasta Torreblanca tras rebasar naves industriales y polígonos. Pero lo que es más importante, su zona de influencia es el propio Psiquiátrico Penitenciario, donde sempiternamente los internos han paseado envueltos en sus silencios y sumergidos en las palabras de otras radios y otros programas. A partir de ayer, unos treinta de ellos irán rotando frente a los micrófonos para ofrecer seis horas de emisión semanal, los lunes, miércoles y viernes, con programas variados. Tiene, como debe ser, un equipo de reporteros de interior, que recabarán información sobre pacientes que llegan o se van y de los profesionales del centro; que contarán cosas de las actividades, desde el fútbol a las salidas pasando por los talleres; o darán noticias extraordinarias o de actividades extrahospitalarias. También tiene su equipo de reporteros exteriores, que prepararán entrevistas con personajes de Sevilla. La información se completa con música -al gusto de quienes hagan el programa-, comentarios deportivos; de humor, de lectura o, incluso, y entre otros, un programa psicoeducativo, con entrevistas a pacientes en relación a la enfermedad mental.
Genaro lo explicaba ayer con entrañable adoctrinamiento: «la radio está muy bien, es un revulsivo para realizarnos y mentalmente progresar. ¿Qué a quién me gustaría entrevistar? en general a quien se apreste a ello. Lo recibiremos con los brazos abiertos y el micrófono en el aire».
De Genaro y sus argumentos se quedó ayer fray Carlos prendido. «He escuchado cómo ha hablado y cómo ha animado a los andaluces a levantarse, a trabajar». Le impresionó que desde el centro se lanzase un mensaje tan limpio, tan lleno de esperanza, porque esta radio supone «una voz muy libre desde un espacio en el que está limitada la libertad. No hay muralla ni reja ni cadena que pueda quitar la libertad a las personas», dijo el emocionado cardenal.
Desde el Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla empezó ayer a emitir una radio hecha por los internos, que, con esta experiencia pionera, pueden lanzar su voz fuera de los muros y de las rejas
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