Los menores perciben las drogas de diseño más accesibles y económicas. Comienzan a consumir los fines de semana pero terminan tomando de forma habitual_En lo que va de año, más de 4.000 personas han iniciado tratamiento por adicción

Un grupo de adolescentes reunidos para consumir drogas. ABC
Martes, 09-12-08
Consumidor de cannabis, alcohol y cocaína. De consumos problemáticos y baja conciencia del problema. Presencia de conflictos familiares, judiciales o efectos adversos de intoxicaciones que precipitan al tratamiento. Es uno de los perfiles más comunes en la relación de consumo de drogas entre los jóvenes de la provincia de Sevilla.
Eligen junto a la cocaína -la edad de inicio se ha adelantado en los últimos tiempos a 13 años, según informes consultados al respecto-, las drogas de diseño, fabricadas en laboratorios y consumidas en forma de pastillas.
Los estupefacientes sintéticos -tales como el éxtasis- son percibidos por los menores, según los expertos, como droga «limpia», inofensivos y de carácter social. Nada que ver con los resultados.
Esta semana, un niño de 14 años del municipio de Arahal, quedó en coma tras la ingesta de un compuesto de cocaína y anfetaminas mezcladas con alcohol. Una pastilla, probablemente adulterada, que le hizo ingresar en el Hospital de Valme con convulsiones e hipertensión. Cualquiera de esas sustancias provoca, a tenor de los casos médicos detectados al respecto, efectos físicos graves que pueden dañar el riñón, el hígado y otros órganos vitales.
Ocurrió en una fiesta particular con chicos de entre 12 y 15 años de edad que habían alquilado un bajo comercial para las fiestas navideñas.
Sucesos como éste despierta la alarma social en el seno de instituciones públicas y familias. Y es que las drogas de diseño de acción estimulante son más accesibles y económicas que el resto. Luces de discoteca y música suele ser el escenario más proclive a consumir drogas de diseño. Su uso suele estar ligado en la mayoría de los casos al alcohol como consumo de tipo lúdico y una forma de «divertirse al máximo». Lo peligroso, el mercado negro que las distribuye donde no se sabe realmente lo que se consume, pero sobre todo, los efectos euroforizantes de subida exaltada y «bajón» brusco. Desde el éxtasis y la MDA o «píldora del amor» con efectos alucinógenos hasta el «cristal», que potencia la sensación de «falsa euforia».
Se cree que los consumidores inician su «juego» con las drogas de diseño durante los fines de semana aumentando la frecuencia cada vez más sin percatarse si quiera hasta que cruza la frontera y las tomas se vuelven más habituales. La consumen, según las mismas fuentes, «jóvenes inmaduros». Prácticamente, exclusivo de varones y con poca participación de mujeres.
Ya la Fundación El Fuerte junto al Proyecto Hombre Andalucía, advirtió recientemente en su estudio «Los adolescentes andaluces y las drogas», que un total de 32.562 adolescentes andaluces ha probado la cocaína, la heroína, las anfetaminas o los tranquilizantes. De los 32.562 adolescentes que dijeron probar los estupefacientes, 8.061 son consumidores habituales de este tipo de drogas (8,1 por ciento).
Conductas problemáticas
Con este panorama, los expertos advierten de que, en la mayoría de los casos, cuando un menor acaba convirtiéndose en un adicto siempre hay un problema detrás. Aptitudes conflictivas, fracaso escolar en edades tempranas o problemas de convivencia en el seno familiar. Sucede con el menor, actualmente en planta y con evolución favorable, de Arahal, que fue denunciado por la propia Policía, sin que haya trascendido los motivos, y obligado a realizar trabajos para la comunidad. Debía pasar así cada día, a firmar dos veces por la comisaría para dar cumplimiento de los trabajos.
Fuentes consultadas por este periódico, aseguraron incluso que el mismo alcalde del municipio, Miguel Ángel Márquez (IU), ya había mantenido un encuentro reciente con el joven y su abuela, que tiene su tutela legal para mediar en la actitud del menor y que la delegación de Bienestar Social del Consistorio viene desde hace algún tiempo actuando con la familia del chico por «ciertas complicaciones» en el seno familiar. Actuar a tiempo, según los expertos, puede evitar un trágico desenlace entre los jóvenes adictos a este tipo de sustancias.
Percepción de riesgo
Las administraciones miran la otra cara de la moneda. Crece el consumo pero también lo hace la demanda de tratamientos de desintoxicación de este tipo de drogas movida por la «percepción de riesgo» a la hora de la ingesta. A fecha de 25 de noviembre y según datos facilitados por la Diputación Provincial de Sevilla, 4.044 personas (86% de hombres y 14% de mujeres) iniciaron en la provincia de Sevilla tratamientos de este tipo, una cifra que supera la alcanzada en 2007 que cerró el año con 36 menos. En Sevilla capital, se han iniciado 1.980 nuevos tratamientos (49%), seguida de la Vega Baja y Sierra Norte con 437 (11%) aglutinando a los centros de tratamiento de Rinconada, Cantillana, Lora del Río, Gerena, Guillena, Castilblanco de los Arroyos y Carmona. En la cornisa del Aljarafe se han producido 396 inicios de tratamiento (10%) de una población que está atendida por los centros de Camas y Coria del Río. En la Sierra Sur son 314 los nuevos inicios producidos (8%) que son atendidos en los centros de Morón, Marchena, Mairena del Alcor, Osuna y Arahal. En Dos Hermanas se recoge el dato de 256 nuevos tratamientos (6%) mientras que en la Campiña, con 245 casos, un 6%, fueron atendidos en Los Palacios, Lebrija y Las Cabezas. Alcalá de Guadaíra cuenta con 134 casos (3%) y Écija con 106 (2,5%).
En las instituciones penitenciarias (Sevilla II y prisión de mujeres de Alcalá de Guadaíra) se registran 176 casos (4%). En definitiva, del total de los inicios de tratamiento, el 49% corresponden a la capital y el 51% al resto de la provincia.
Sube también el número de personas que fueron atendidas en los centros de tratamiento de la red provincial con respecto a 2007 que registró 8.827 pacientes lo que supone un incremento del 7,5 por ciento con respecto a las personas que actualmente están en contacto con los dispositivos de atención. En lo que llevamos de 2008, 4.164 personas fueron atendidas en la capital, un 44 por ciento del total de la provincia. En la Cornisa del Aljarafe, 1.038 pacientes en seguimiento (11%). Vega Baja y Sierra Norte, 1093 pacientes en contacto (11,5%). Sierra Sur, 876 pacientes (9,2%). La Campiña con 507, un 5,3%. Dos Hermanas, con 446 pacientes, un 4,7%. Alcalá de Guadaíra, con 253 pacientes, un 2,7%. Écija, con 194 paciente, un 2,7%. En instituciones penitenciarias 764 pacientes atendidos, un 8%.


