Martes, 09-12-08
Llegaron, vuelta a España, hace un par de días, tras recorrer tres mil quinientos kilómetros, rumbo al corazón bereber del Atlas marroquí. Habían partido a finales de noviembre: una clínica móvil, pero sobre todo, el trabajo voluntario de un grupo de dentistas. Lo llaman «La ruta de la sonrisa». Un sugestivo epígrafe para un objetivo: llevar la salud bucodental allí donde no sobra ni eso. Ha sido la tercera caravana solidaria. Y estos otros, casualmente, también volvieron hace un par de días. De otro destino diferente: el Sáhara Occidental. Allí, por segundo año, se ha celebrado «ARTifariti». Un encuentro internacional que impulsa la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Sevilla y que reúne a reconocidos creadores, entre ellos, muchos nombres sevillanos como el de Federico Guzmán. Llevan arte pero mucho más que eso. Porque lo suyo es un grito artístico, una bandera de libertad: esa que lleva reclamando, treinta largos años ya, el pueblo saharaui con su voz de arena.
Son apenas dos muestras, entre tantas, del trabajo callado pero imprescindible de esas organizaciones que hace años bautizamos con apenas tres letras, ONG. Un activismo incansable y altruista, de aquellos que creen que la desigualdad, el hambre o la opresión no se combaten a golpe de caridad, sino de justicia. Una legión humanitaria que no entiende de fronteras ni de gobiernos, y que acude allí donde habita el olvido.
¿Y por qué hablar hoy de ellos? Porque ayer mismo un amigo, militante veterano de este ejército civil y solidario, comentaba lo que podría ser casi un titular: «La crisis también ha llegado a las ONGs». Resulta que a la hora de recortar gastos, hemos empezado por una cantidad insignificante, la que destinamos a apoyar ese trabajo humanitario. Yo misma confieso que días atrás tiré un sobre de «Médicos sin fronteras», de esos que reclaman un simple euro a la semana para salvar vidas. Qué ahorro tan ridículo el nuestro. Aunque, bien pensado, a la solidaridad no le resulta nuevo esto de la crisis: sencillamente, y qué lamentable, siempre estuvo en crisis...

