
Felipe Cecilia ayer con los voluntarios de las Cáritas parroquiales DÍAZ JAPÓN
Cambio de actitudes
Para Fernando Armas, de la Cáritas de La Candelaria, no sólo hace falta dinero para atender sino un cambio de actitud, ya que «la Administración es la que tiene que paliar estas situaciones y la sociedad ha de exigirle la política de la distribución de la riqueza». Por su parte Isabel habló de sensibilizar a la sociedad «porque como ciudadanos tenemos que hacer que las políticas cambien» y denunció que se ha suprimido un fondo de la UE para atender a inmigrantes y eso ha pasado inadvertido.
Publicado Miércoles, 17-12-08 a las 07:16
En el sondeo realizado por Cáritas Diocesana se recoge que en algunas Cáritas parroquiales en los últimos seis meses del año se han abierto el doble de expedientes que en el primer semestre. Entre las personas que piden ayuda se encuentran los que ya habían recibido atención y ahora acuden de nuevo; los que van para pedir alimentos, personas inmigrantes, según zonas, y lo que para algunos es el colectivo más llamativo: los que nunca habían solicitado atención y en estos tres meses últimos han empezado a acudir. Estas personas, habitualmente familias con hijos, en situación «normalizada, están agobiadas por las deudas o el paro.
Así antes acudían a Cáritas personas con pensiones no contributivas de 300 euros, ahora familias que tienen unos 600 o 700 con hipotecas a los que ya no les llega el sueldo.
Mercedes Ledo, de la Parroquia Santa María de la Cabeza de San Diego, dice que tienen muchas familias jóvenes con problemas de hipotecas: «Son matrimonios con niños, trabajadores normales que según lo que ganaban se han embarcado en cosas y ahora no lo pueden pagar, o porque están en el paro o porque no pueden desarrollar todo el trabajo, y antes tenían 2000 euros y ahora tienen 600». Explica que la Parroquia trabaja con las familias y hace estudios de ingresos y gastos: «Les decimos que ellos paguen la hipoteca y los recibos y nosotros le damos para alimentos y ropas. Les damos dinero y ellos nos presentan los tickets». Dice que no recogen ropa aunque puntualmente ayudan con mantas y canastillas o quienes lo necesitan».
En la Cáritas de La Oliva sin embargo las mayores demandas son de inmigrantes que buscan empleo y comida. Explica Ana María Ferragut que ellos los derivan al Centro Integral de Empleo de Cáritas.
Asun Iñíguez de la Cáritas de la parroquia de San Andrés, dice que las parroquias del centro, desde la Alameda a la Puerta Jerez, atienden a los mayores, que son mayoría, y a inmigrantes. Algunos mayores tienen buenas pensiones y soledad, y otros con pensiones no contributivas están ahora ayudando a sus hijos y nietos con problemas de paro o desahucio. Por ello cada vez más mayores están acudiendo a pedir ayuda. Señala Iñiguez: «En el centro las hermandades tienen colas y están desbordadas. Como no están delimitadas por zonas y nosotros sí, están empezando a derivarnos gente. Y eso que la crisis no ha empezado aún y la gente todavía tiene el paro...». Las mismas circunstancias, el recurrir a las pensiones de los mayores, sucede en Los Pajaritos donde, muchos nietos viven de sus abuelos, y la Cáritas, dice Serafina Aguilar, es «la de los milagros» por la situación del barrio.