Domingo, 11-01-09
Celestino Corbacho (Trabajo e Inmigración) estuvo presente por la mañana en la salida del tren directo a la Costa del Sol, donde recibió al convoy la malagueña Magdalena Álvarez (Fomento) para luego dar una rueda de prensa junto al director de Renfe. En Santa Justa sólo estuvieron los periodistas.
El peso específico que ostenta Sevilla en estos momentos en el panorama político nacional quedó ayer bien definido con la mera comparativa de los dos trenes AVE de estreno que salían desde Barcelona por la mañana. Cada uno tenía un destino distinto. El más tempranero llegaba a Sevilla, otrora centro neurálgico de la Alta Velocidad en España. El otro partía dos horas más tarde para llegar a primera hora de la tarde a Málaga. Las autoridades dieron absoluta preponderancia al segundo convoy, a tenor de los acontecimientos.
El AVE con destino Santa Justa salió de Sants a las 8.15 con una simple comparecencia de cinco minutos en la propia estación del director de servicios transversales. Los periodistas desplazados tuvieron sus palabras y una nota de Renfe con datos del nuevo recorrido con la variante al sur de Madrid. Dos horas y cuarto más tarde, a las 10.30, también de Sants arrancaba el AVE a Málaga, que comparte vía con el de Sevilla hasta Córdoba. Pero ahí cambió la cosa. En la salida estuvo presente el ministro de Trabajo e Inmigración, el catalán Celestino Corbacho, que atendió a los informadores que se desplazaban al sur. Y a primera hora de la tarde, en la llegada del AVE a la estación María Zambrano, otro ministro, en esta caso ministra, esperaba junto a sus asesores el tren. La titular de la cartera de Fomento, la malagueña Magdalena Álvarez, ejercía de nuevo de profeta en su tierra y recibía a viajeros y periodistas junto al presidente de Renfe, José Salgueiro, quien hizo el recorrido completo desde la Ciudad Condal. Álvarez, de hecho, ofreció una rueda de prensa tras la llegada de la maquinaria. Fomento prefirió Málaga.
Un ministro socialista catalán en Barcelona y una ministra socialista costasoleña en Málaga, además del máximo responsable de Renfe, arroparon, por tanto, el estreno de la nueva línea, la que precisamente evita el Madrid del PP, de Alberto Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre. Ambos ministros atraviesan horas bajas, por el récord de parados y el colapso de media España por la nieve. Era, por ello, una buena forma de vender fotos en positivo para las ansiadas ediciones de domingo. El gesto, no obstante, sirvió además para agraviar a Sevilla -principal bastión socialista- y mostrar qué papel juega actualmente la capital de Andalucía.


