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Martes, 13-01-09
Embutidos, carnes y mariscos, comidas y cenas copiosas. Dulces y más dulces. La Navidad es el terreno mejor abonado para las reuniones familiares y de amigos, siempre en torno a una mesa bien nutrida de viandas en la que todos le damos una pequeña tregua a la báscula al amparo del consabido «un día es un día». Pero, además de sacudir algunas conciencias, esos excesos suelen tener su cruz en alguna que otra talla más. Por eso, entre otros buenos propósitos, enero es el mes en que las visitas a los centros dietéticos y las matrículas en el gimnasio se multiplican.
El tradicional «ponerse a plan» a base de verduras cocidas, carnes y pescados a la plancha, ya no es suficiente, y en los últimos años, buena parte de los sevillanos depositan su confianza en centros dietéticos que no gozan de muy buena fama entre los médicos endocrinos. Éstos recuerdan los tres mandamientos eternos para perder peso: comer menos, comer mejor y hacer un poco de ejercicio. Una obviedad denostada en los últimos tiempos, para dejar paso a las temerarias «dietas milagrosas», y los productos adelgazantes.
El gusto por lo fácil
«La gente suele depositar su fe en todo lo que se le ofrezca de forma fácil. Y someterse a esos tratamientos, que además de la dieta, incluyen pastillas, componentes de fibra o diuréticos, es un inmenso error». El doctor Antonio Escribano, endocrino, asegura que «los profesionales de la medicina y especialistas en nutrición son los únicos que pueden establecer un tratamiento para cada paciente».
Escribano advierte que «la gente se acostumbra a ser engañada y creer lo que les dicen como que no engorda kilos, si no litros. Y quizás con las pastillas, sí pierden agua, pero no pierden peso. Les dicen que el problema no es lo que comen, sino que su cuerpo no funciona bien. Y esto genera problemas de futuro».
Así las cosas, el doctor Escribano aconseja «a las personas que hayan ganado unos kilos en Navidad, que en algunos casos se suman a los del verano, que lo primero es aceptar la situación, lo segundo es tener paciencia y no plantearse un reto imposible, como perder tres kilos en una semana; y lo tercero es dejarse asesorar por un médico y tener la suficiente voluntad». Antonio Escribano dice que, «se trata de perder peso y no cogerlo, y para eso no hay que crear una situación excepcional, sino cambiar los hábitos alimenticios y aprender a comer bien». El doctor aconseja que «no hay que intentar ganar el partido por 8-0. La mayoría de la gente piensa que si un día se salta el régimen ya está todo perdido y esto no es así,porque también hay que seguir viviendo, y están los fines de semana, los caprichos...».
Centros dietéticos
Pese a las advertencias de los médicos, son muchos los sevillanos que acuden a los centros dietéticos. Prueba de ello es el aumento de establecimientos, hasta 35 repartidos por toda la provincia de una conocida cadena, amén de otras franquicias. Carmen García, bióloga, nutricionista y naturópata explica que «hay que tener especial cuidado. La gente acude a estos centros y son engañados pagando un alto precio por medicinas naturales que en algunos casos no les resultan beneficiosas». García destaca que para llevar a cabo este tipo de dietas «es necesario un proceso previo de conocimiento del paciente. El primer paso es realizar un análisis de sangre, seguidamente entrevistar al paciente y conocer posibles alergias, enfermedades, etc. Por último, se toma el peso, la altura y la anchura de la persona, para determinar cuántos kilos debe perder, cantidad de grasa que ha de rebajar, etc».
Pasos «indiscutibles» para realizar una dieta «a la medida» que en ocasiones puede ir acompañada de medicamentos naturales como el fucus o la cola de caballo, pero dando a conocer previamente al usuario «los posibles efectos secundarios» que, según Carmen, «también las plantas pueden provocar» y que en centros dietéticos, por lo general, dispensan sin advertencia. Este incremento del número de centros dietéticos no siempre va acompañado de una calidad certificada ya que en algunos, según esta experta «no todo el personal está especializado y se centran en la venta de sus productos sin determinar la necesidad que el cliente tiene de ellos».
Carmen explica además que las dietas no lo son todo ya que también es «esencial que el paciente cambie sus hábitos alimenticios, que aprenda a comer y a llevar una vida más saludable» realizando deporte en la medida de sus posibilidades. Por lo que hay que tener especial cuidado con este tipo de tratamientos.
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