Publicado Domingo, 18-01-09 a las 13:03
La esposa del dueño de la inmobiliaria Contsa, que está en suspensión de pagos, ha sido citada el miércoles por un presunto delito fiscal en sus declaraciones del IRPF, pero en su declaración alegará que desconoce las cuestiones económicas y que hacía todo cuanto le indicaba su marido.
El matrimonio, que está imputado por una presunta estafa, apropiación indebida y delito societario en la gestión de Contsa, ha sido acusado además por la Fiscalía de Delitos Económicos de un presunto delito fiscal de 6 millones de euros en sus declaraciones de la renta.
El dueño de Contsa, José Salas Burzón, compareció como imputado en este mismo delito el pasado día 13 ante el juzgado de instrucción 10, donde negó el fraude y solo aceptó responder a las preguntas del juez, pero no a las de la Fiscalía.
Por su parte, la esposa - M.C.B.D.- ha sido citada en el juzgado de instrucción 8, donde alegará que desconoce las cuestiones económicas, que no asistía a ninguna reunión y que firmaba lo que le indicaba su marido, según han informado a Efe fuentes de su defensa.
La inmobiliaria se encuentra en suspensión de pagos desde febrero de 2008 y el dueño de la empresa cumple prisión incondicional desde octubre de 2008 por presuntos delitos de estafa, apropiación indebida, falsedad y delito societario.
La empresa captaba a pequeños ahorradores con la promesa de intereses de hasta el 40 por ciento y el informe de los administradores nombrados por el Juzgado de lo Mercantil recoge un déficit de 86 millones de euros entre el activo de 28,4 millones y el pasivo de 115,2 millones.
La Fiscalía de Delitos Económicos de Sevilla les imputa además un presunto delito fiscal en sus declaraciones del IRPF que sobrepasa los 6 millones de euros, y de los que 3,5 millones se imputan a la esposa.
La mujer también ha sido acusada por presuntos delitos en la gestión de la inmobiliaria pero, tras declarar ante la juez de instrucción 17, quedó en libertad al asegurar que firmaba donde le mandaban, que se quedaba en la calle tomando café mientras su marido mantenía reuniones de trabajo y que siempre advertía de que ella "no quería problemas".

