
Francisco Padilla afirma que respecto a Europa el profesorado andaluz está mal pagado MILLÁN HERCE
«Publicar los nombres de los objetores en el BOJA fue casi un acto de soberbia»
—¿Cuál es la postura de Anpe sobre la polémica de la asignatura EpC?
—Nosotros la objeción no la justificamos. No tiene justificación. Otra cosa es que los padres son libres para decidir lo que quieran. Sí entendemos que la asignatura sobra, se podía haber tratado, como hacía la Logse, como materia transversal. Toda esa temática se ha trabajado siempre de forma transversal no como una asignatura que se califica. Ahora bien, una vez que la asignatura está en la Ley nosotros entendemos que no es materia de objeción. ¡También podríamos objetar las matemáticas!
—¿Y sobre que la Consejería publicara los nombres de los niños objetores en el BOJA? —Un craso error, que ha tenido sus consecuencias. Fue casi un acto de soberbia el publicarlo.
—¿Y el profesorado de religión?
—Ha sido muy maltratado, sobre todo este curso. Nos ha sorprendido como los han tratado, tanto el año pasado como este . El curso pasado había una justificación: que el currículo se había reducido en una hora, pero este año no hay justificación. Hemos acusado a la Administración de no cumplir sus funciones que debían haber sido, tras el decreto que los convertía en personal laboral fijo, haber hecho un proceso de recolocación de este profesorado y un baremo atendiendo a su antigüedad. Nosotros demandamos que se haga un concurso para que se reubiquen con un baremo objetivo y que se establezcan unas franjas horarias para que el colectivo no esté siempre en precario: un año con cuatro horas, otro con ocho. Se puede establecer en cada claustro unas franjas horarias para que los profesores puedan optar sabiendo lo que hay. Además ellos pertenecen al claustro y pueden hacer otras funciones.
—¿Cuál es la postura de Anpe sobre la polémica de la asignatura EpC?
—Nosotros la objeción no la justificamos. No tiene justificación. Otra cosa es que los padres son libres para decidir lo que quieran. Sí entendemos que la asignatura sobra, se podía haber tratado, como hacía la Logse, como materia transversal. Toda esa temática se ha trabajado siempre de forma transversal no como una asignatura que se califica. Ahora bien, una vez que la asignatura está en la Ley nosotros entendemos que no es materia de objeción. ¡También podríamos objetar las matemáticas!
—¿Y sobre que la Consejería publicara los nombres de los niños objetores en el BOJA? —Un craso error, que ha tenido sus consecuencias. Fue casi un acto de soberbia el publicarlo.
—¿Y el profesorado de religión?
—Ha sido muy maltratado, sobre todo este curso. Nos ha sorprendido como los han tratado, tanto el año pasado como este . El curso pasado había una justificación: que el currículo se había reducido en una hora, pero este año no hay justificación. Hemos acusado a la Administración de no cumplir sus funciones que debían haber sido, tras el decreto que los convertía en personal laboral fijo, haber hecho un proceso de recolocación de este profesorado y un baremo atendiendo a su antigüedad. Nosotros demandamos que se haga un concurso para que se reubiquen con un baremo objetivo y que se establezcan unas franjas horarias para que el colectivo no esté siempre en precario: un año con cuatro horas, otro con ocho. Se puede establecer en cada claustro unas franjas horarias para que los profesores puedan optar sabiendo lo que hay. Además ellos pertenecen al claustro y pueden hacer otras funciones.
Actualizado Lunes, 19-01-09 a las 14:09
Francisco Padilla_ Presidente de ANPE Andalucía
—Anpe y la mayor parte de los sindicatos de Educación se oponen al adelanto del inicio del curso. ¿Lo ven perjudicial para los niños o para los profesores?
—Anpe y la mayor parte de los sindicatos de Educación se oponen al adelanto del inicio del curso. ¿Lo ven perjudicial para los niños o para los profesores?
—Lo primero es distinguir entre horario lectivo y horario del profesor. El profesor comienza las clases el 1 de septiembre y acaba el 30 de junio, independientemente de que ese nuevo calendario salga o no salga, Nosotros no nos oponemos al adelanto del curso mirando al profesor sino porque nos preocupa como sería el inicio del curso: que esté resuelta la programación del curso escolar. En esos días los equipos directivos están haciendo la distribución, los horarios, poniendo en marcha los planes y los programas educativos, que son quince y hay centros que tienen seis o siete programas. En fin, es una época en la que en los centros hay una actividad desmesurada y el nuevo calendario la dejaría en cuatro o cinco días lectivos , a todas luces insuficiente.
—Pero la mayoría de las comunidades autónomas comienzan el curso en esas fechas y no tienen problemas...
—Yo creo que no, que tan anticipado como el día 7, no, sobre el día 10. Poner en marcha un curso escolar tiene sus complicaciones y no se hace en cuatro días. Lo principal es que la medida no tiene base pedagógica suficiente y por otro lado crea problemas administrativos y de gestión. No sólo a los centros docentes sino a las administraciones que no siempre hacen los deberes a tiempo y nos tienen acostumbrados a que el 15 de septiembre no están los profesores en su sitio. Adelantar el inicio del curso afectará tanto a la Administración educativa como a las administraciones locales que tienen que poner en marcha los centros de primaria en septiembre... Todo va a llevar a retrasos innecesarios. ¿Y con qué objetivo? Pues parece ser que el único objetivo que plantea la Junta es ayudar a conciliar la vida laboral y familiar. Entendemos que el que los padres cuenten con una semana más o menos lectiva no va a ayudar mucho.
—Sin embargo, la mayor parte de los padres están de acuerdo con ese adelanto
—Hay opiniones para todos los gustos. También hay padres que dicen que les estropea las vacaciones en la primera quincena de septiembre. Pero lo importante es que no se pueden convertir los centros en guarderías para recoger a los niños. O justificamos que efectivamente esos cinco días lectivos van a redundar en una mejora del rendimiento, y hay que justificarlo con datos objetivos, o sino es que simplemente queremos recoger a los niños, Y eso no es un objetivo. Lo que la sociedad demanda es un programa real de conciliación de la vida laboral y familiar. Y eso tiene que implicar no sólo a la administración educativa, sino a otras administraciones, A lo menor soluciona más un plan de barrios de aula abierta que funcione en julio, en agosto y en septiembre... No olvidemos que hay padres que trabajan también en agosto. Esto que quieren hacer es un parche más que una solución a un problema que es real.
—Uste acaba de relevar a Narciso Simón Galindo en la presidencia del sindicato. ¿Habrá un cambio o continuismo?
—Narciso ha estado en el sindicato desde su fundación y ahora celebramos los 30 años. Ha contribuido en gran parte a que esta organización tenga el prestigio que tiene. Y yo llevo al lado de Narciso casi 20 años. He formado parte de la ejecutiva ocupado diversos puestos. Nuestra organización está muy consolidada y muy estable para que yo venga a hacer grandes cambios. Sencillamente seguiremos trabajando en la dignificación de la función docente que es nuestro principal objetivo.
—ANPE centra su labor sólo en la enseñanza pública. ¿No se plantean trabajar también en la privada?
—Estatutariamente podríamos, pero la verdad es que no nos apetece. Somos una organización sindical centrada en la mejora de la escuela pública y se nos llena la boca cuando hablamos de la escuela pública.
—¿Cuáles son en su opinión los cambios más necesarios en el sistema educativo andaluz para que nuestros alumnos no sigan estando peor formados que los de otras autonomías?
—En Andalucía tenemos un problema con los rendimientos escolares y nosotros queremos, junto con la Administración, trabajar para solucionar este problema de bajos rendimientos escolares. Por eso cuando se estaba negociando la LEA , casi en paralelo, firmamos un acuerdo con la Consejería de Educación en el que pretendíamos un acuerdo para la mejora de la enseñanza y para mejoras laborales del profesorado. Nosotros entendíamos que los rendimientos escolares se podían mejorar sobre tres pilares básicos: el profesorado, como motor de cualquier transformación de la enseñanza; una mejor dotación de plantilla, con más medios humanos se puede trabajar mejor; y un tercer pilar, muy importante, que son medidas de atención a la diversidad. Cuando hablamos de una enseñanza obligatoria que se extiende hasta los 16 años hay que asumir que hay una gran diversidad y que hay que darle atención específica. Son medidas como distribuciones distintas de alumnos, más abiertas... Por ejemplo para las clases de asignaturas instrumentales como lengua y matemáticas pues en vez de en dos grupos se pueden dividir en más grupos con lo que los alumnos tienen una atención más personalizada, o disminuir la ratio en determinadas asignaturas o centros.
—¿Y la orden de calidad? ¿Por qué no ha sido bien acogida?
—Pues porque la Administración andaluza ha sido muy torpe y en la orden de calidad no ha recogido estos principios que ya he dicho que firmaron en un acuerdo. Esa orden sólo implicaba al profesorado, sin aportar otros medios. Los profesores se han sentido agredidos en su dignidad. La respuesta es “no nos podemos vender por unos cuantos euros porque nosotros ya estamos trabajando”. No es cuestión de primas. Sí es necesaria una mayor implicación del profesorado, pero eso no es ni más horas ni nada, Es necesario que el profesorado se vea respaldado por la Administración. En definitiva si esa orden hubiera conllevado más medios humanos y medidas de atención a la diversidad el profesorado la hubiera aceptado.
—¿Están peor pagados los profesores andaluces que los de otros lugares de España? ¿y respecto a Europa?
—Respecto a Europa claramente sí. Respecto a la media española, tenemos un problema porque una parte de las retribuciones del profesorado, que es el complemento específico, está en manos de las comunidades autónomas y se convierte en moneda de cambio. O sea que se establecen diferencias sustanciosas entre unas comunidades y otras. Hemos conseguido mediante el acuerdo de equiparación contributiva llegar a la media de retribuciones del Estado. Pero claro ya estamos en enero y probablemene en unos meses volveremos a estar detrás.
—¿Hay suficientes profesores?
—Bueno, en Andalucía las ratios de profesor alumno se llevan siempre al extremo más alto. En cuanto al número de profesores en ese acuerdo del que hemos hablado se firmó el llegar en cinco años a los 15.019 profesores lo que es un aumento sustancial. Cuando se cumpla, este año se ha cifrado en 2.359, va a suponer que nos pondremos en la media española.
—Hay padres que a la hora de decidir si llevan a sus hijos a un colegio público o a uno concertado, les pesa el que en los públicos haya muchas bajas de los profesores y que no siempre se cubran. ¿Es una realidad?
—Es más mito que realidad. En la enseñanza pública tenemos magníficos profesionales, que además han tenido que superar pruebas, en concurrencia con otros compañeros, y han tenido que demostrar su capacidad. En definitiva, en la pública tenemos el mejor profesorado. Sí es verdad que la Administración tarda demasiado tiempo en cubrir las sustituciones. Hay veces que no las cubre, las bajas de corta duración no las cubre, por falta de presupuestos, no nos engañemos, y las de mayor duración si tiene que cubrirlas a veces tarda hasta cinco, seis o siete días. ¿Eso no ocurre en los centros concertados? Pues no sé, cuando ataca la gripe ataca para todos. Lo que es posible es que agilicen más las sustituciones o lo resuelvan de forma interna. Pero no creo que haya una diferencia grande.
—¿Es verdad que uno de los problemas graves de la enseñanza es la falta de autoridad de los profesores? ¿A qué se debe esa carencia que antes no existía? ¿Qué hace falta para que un profesor tenga más autoridad?
—Efectivamente en los últimos años se ha producido un deterioro en la convivencia en todos los ámbitos, no sólo el educativo. Ahora por fin se hace caso al problema, se han puestos en marcha medidas y ha mejorado la convivencia. Pero persiste el problema de que se cuestiona la autoridad del profesor. Se cuestiona socialmente . Y no estamos hablando de autoritarismo sino de autoridad. Nosotros reclamamos que el profesor en el ejercicio de su cometido es una autoridad y se le debe considerar autoridad pública sobre todo en caso de agresiones. En este sentido estamos convenciendo ya a las fiscalías y ya están tratando así algunos de estos delitos. Incluso la Fiscalía General ya recomienda que se traten así. Luego, hay que dignificar la función docente, porque la autoridad de profesor se ha quebrado a la par que el reconocimiento que siempre había tenido la profesión. El docente siempre había tenido un reconocimiento: el maestro en su más amplio sentido. Esa dignidad, como educador de las nuevas generaciones, se ha venido abajo. Se ha pasado de ser un modelo social a simplemente un trabajador, cuestionado por los padres. Y cuando los padres, delante de sus hijos, cuestionan al profesor pues entonces ya el hijo tampoco lo considera un modelo y cuestiona su autoridad. Esto es lo primero que hay que recuperar.
—¿A qué achaca el que haya más demanda de plazas en colegios concertados que en públicos, si los primeros no están mejor financiados que los segundos?
— ¡Y a veces no tienen ni calefacción! Bueno, yo pienso que una razón por la que muchos padres optan por el concertado es porque la enseñanza concertada ofrece educación en un mismo centro desde Infantil hasta Bachillerato y en la Pública se optó por diferenciar. A los padres les gusta esa continuidad. Y no conozco otra razón, no se me ocurre. Los centros públicos tienen más medios humanos, más medios materiales, mejores infraestructuras deportivas, están menos masificados porque los concertados a veces superan las ratios.
—¿Quizás influye que en los centros concertados suele haber menos mezcla social, es decir menos inmigrantes etc?
—Puede ser, pero lo cierto es que las normas de escolarización son las mismas para los públicos o los concertados. Sólo podría ser por las zonas donde se encuentran los concertados o que haya diferencias en las iniciativas de matrícula de los padres.
—¿Qué opina de la orden de concierto de este año que exige que los colegios admitan a niños y niñas para darles la subvención?
—Hombre, socialmente ya tenemos todos asumida la necesidad de la coeducación y que no podemos hacer diferenciación de género en ningún sentido y en el ámbito educativo menos. Es muy enriquecedor que niños y niñas compartan la vida social que se inicia en el ámbito escolar. No encuentro ningún sentido a que se den esas diferenciaciones en pleno siglo XXI.

