Domingo, 08-02-09
Vecinos de toda Sevilla, de pueblos de la provincia, de Madrid, del barrio de Marta, familiares, amigos, miembros de la comunidad musulmana, de la gitana, políticos, representantes de colectivos profesionales... Unas 3.500 personas partieron ayer a las once de la mañana de la Plaza Nueva para marchar hacia la subdelegación del Gobierno y apoyar a la familia de Marta del Castillo, que anoche hizo dos semanas que desapareció de su domicilio, situado en la calle Argantonio de Sevilla.
Abría la manifestación un patrullero de la Policía Local con el jefe del cuerpo, José Aulet, que iba andando con el delegado de Seguridad Ciudadana, Alfonso Mir, y a pocos metros la gran pancarta de cabecera, «Marta somos todos», llevada por el padre de la joven, Antonio del Castillo; dos tías suyas, su abuelo materno, José Antonio Casanueva; el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín; y, el portavoz municipal del PP, Juan Ignacio Zoido, entre otros vecinos y amigos.
Detrás, una multitud portando pancartas y clamando durante todo su discurrir hasta la Plaza de España -cerca de una hora y cuarto-, por más policías, más perros para encontrar a la muchacha, más rastreo, la implicación de Zapatero, y, en definitiva, un mayor esfuerzo en la investigación.
A la altura del Hotel Alfonso XIII, el director del establecimiento salió al encuentro de la manifestación para mostrarle a la familia de Marta su solidaridad y una vez que se llegó a la altura del caballo del Cid, el alcalde abandonó la marcha -en ese momento la multitud ya coreaba lemas como «¡Qué jefatura!, ¡Más rastreo!»-, una actitud ésta, según Mir, encaminada a no «restarle protagonismo a la familia».
Entrando ya por el parque de María Luisa, las tías de Marta criticaron la escasez de medios para buscar a su sobrina y advirtieron que «tiene familia por toda España que la está buscando porque tenemos que estar todos unidos, ya que hoy es Marta pero mañana puede ser cualquiera de nuestros hijos». El abuelo también pidió mayor esfuerzo y el padre recordó que «estamos en una capital no en el Tercer Mundo».
«Estamos aquí y seguiremos -dijo- porque no quiero que se olvide a mi hija, que no se quede su foto pegada por las paredes». Una vez en la Plaza de España los asistentes escucharon, desde una de las escalinatas, las palabras de varios padres y madres que han perdido a sus hijos en los últimos años. Así, les habló María del Mar Bermúdez, la madre de Sandra Palo, una joven que fue hallada muerta; Francisco Holgado, el Padre Coraje de Jerez de la Frontera, que también perdió a un hijo una noche en una gasolinera, y Adoración Cano, cuya hija, Ana María Jerez, con 9 años fue encontrada muerta en el río Tinto, meses antes de su Primera Comunión, hace ahora 18 años.
Todos unieron sus voces para pedir mayor vigilancia, más medios policiales y un protocolo de actuación para estos casos, además de prevención «pues el asesino de mi hija se sabía quién era antes de hacer lo que hizo», aseguró Adoración con una foto de la niña en la mano balbuceando y llorando amargamente.
Después de estas intervenciones, en las que no faltaron las palabras de agradecimiento de familiares de Marta a todas las personas que había marchado con ellos, el padre, el abuelo y el presidente de la asociación cultural Turdetania se encaminaron a la Subdelegación del Gobierno, que tiene la sede en una de las torres, para entrevistarse con su titular, Faustino Valdés.
Fue una escasa media hora interminable en la que todos aguardaban fuera esperando que salieran sus amigos, al menos con una buena noticia. Pero no fue así.No fue ni buena ni mala. No hubo noticia alguna.
«Más de lo mismo -declaró Antonio del Castillo- que están trabajando, que tengamos paciencia y eso...,¿Qué os puedo decir? Que no hay nada nuevo que no hay ninguna noticia».
Fue lo que le comunicó el abuelo a los manifestantes que les arropaban, desde las barandas que dan a la plaza, si bien, añadió que «yo estoy esperanzado con las palabras del subdelegado porque nos ha dicho que todo va bien».
Sobre la una menos cuarto de la tarde la marcha se disolvió y, después, numerosos asistentes fueron a abrazar, saludar y dar ánimo a Antonio del Castillo y a José Antonio Casanueva .«No os puedo decir nada más -repetía el padre de Marta a la Prensa antes de despedirse - que mi mujer está con pastillas de la cama al sofá y del sofá a la cama y que nosotros no sabemos nada. A mí la Policía no me llama. No me llama nunca. Pido desde aquí más medios que cambien los protocolos, que se pierde un montañero y lo están buscando a las dos horas y mi familia y yo estuvimos buscando a Marta por Pino Montando todo el domingo y, encima, vimos a un patrullero y no sabía lo que había pasado».




