
RUIZ DE ALMODÓVAR Opositores de Córdoba en la prueba de noviembre
La vida hipotecada
Los opositores están hartos de ser el último eslabón de la larga cadena de quejas a las que se enfrenta la Junta, pero es que, además, sienten que tienen hipotecado su futuro alrededor de cientos de folios, miles de horas robadas al sueño y la espada de Damocles de unas oposiciones cuyo resultado casi nunca responde a las expectativas que tienen.El aspirante a funcionario que nunca ha pasado por la Administración sabe, de entrada, que en la baremación final de sus notas ya parte en desventaja puesto que no contará con los puntos que se acumulan por la experiencia (que tiene un peso del 25% en la nota final). Puntos que sí obtendrían esos eternos interinos de la Administración andaluza que tratan, a través de estas oposiciones, de salir de la precariedad laboral que los acogota. Interinos, por otra parte, que tienen partida su vida entre el trabajo que ya desempeñan en la Junta y las horas de estudio que dedican al examen. Muchos de ellos viven así desde hace años: Sienten hipotecado su futuro (no tienen asegurado el aprobado), su estabilidad (pueden enviarlos a otra provincia en caso de que aprueben o sean contratados como interinos), sus vacaciones (postergadas en espera de la OEP), sus sueldos (no es igual si son interinos o si son «propietarios» de la plaza»), su tiempo (dedicado en exclusividad a estudiar)...
Los opositores están hartos de ser el último eslabón de la larga cadena de quejas a las que se enfrenta la Junta, pero es que, además, sienten que tienen hipotecado su futuro alrededor de cientos de folios, miles de horas robadas al sueño y la espada de Damocles de unas oposiciones cuyo resultado casi nunca responde a las expectativas que tienen.El aspirante a funcionario que nunca ha pasado por la Administración sabe, de entrada, que en la baremación final de sus notas ya parte en desventaja puesto que no contará con los puntos que se acumulan por la experiencia (que tiene un peso del 25% en la nota final). Puntos que sí obtendrían esos eternos interinos de la Administración andaluza que tratan, a través de estas oposiciones, de salir de la precariedad laboral que los acogota. Interinos, por otra parte, que tienen partida su vida entre el trabajo que ya desempeñan en la Junta y las horas de estudio que dedican al examen. Muchos de ellos viven así desde hace años: Sienten hipotecado su futuro (no tienen asegurado el aprobado), su estabilidad (pueden enviarlos a otra provincia en caso de que aprueben o sean contratados como interinos), sus vacaciones (postergadas en espera de la OEP), sus sueldos (no es igual si son interinos o si son «propietarios» de la plaza»), su tiempo (dedicado en exclusividad a estudiar)...
Publicado Jueves, 12-02-09 a las 07:07
Los cientos de opositores que aspiran a un puesto de funcionario en la Administración andaluza o que pretenden salir de la interinidad laboral en la que navegan desde hace años, están dispuestos a plantar cara a la consejera de Justicia y Administración Pública, Evangelina Naranjo, porque «nos sentimos engañados» y ya ha sobrepasado la gota que colma el vaso. Así, anuncian una manifestación el lunes ante la Consejería, que tendrá su ensayo general mañana, durante la Mesa sectorial convocada en la que se analizarán sus cuitas.
Esta gota que rebosa la paciencia de los opositores ha sido el anuncio de un cambio en la metodología de los exámenes de la Oferta de Empleo Público (OEP) que convoca la Junta de Andalucía para el cuerpo superior de administradores (A1.1200), el funcionario de mayor rango en el tejido de la Administración, a poco más de un mes de que tenga lugar el examen. Y eso que ni siquiera tienen aún confirmada la fecha de la prueba, ya que aún no se ha hecho pública la OEP, por lo que dudan que la consejera pueda cumplir su compromiso de que el examen tenga lugar antes del 31 de marzo.
Sólo dos aprobados de 673
El profundo malestar de los opositores se remonta a noviembre de 2008, cuando en el examen de la OEP de 2007, en el que se ofertaban 107 plazas, sólo aprobaron dos de los 673 opositores que se presentaron, con lo que 105 plazas quedaron sin cubrir y los interinos seguían arrastrando su precariedad.
Tras plantearse que algo debía estar fallando en el sistema de exámenes tras estos sorprendentes resultados, reclamaron una reunión con la consejera de Justicia y Administración Pública, en la que Evangelina Naranjo se comprometió a que este año se convocarían las 105 plazas que habían quedado sin cubrir, prometió que tendrían lugar unas pruebas en las mismas condiciones de las que hubo en 2008 y que los exámenes tendrían lugar antes del 31 de marzo de este año.
Los opositores empezaron a entrar en ebullición al comprobar el primer incumplimiento de Naranjo: a final de enero conocieron la intención de la Junta de cambiar el tipo de examen de acceso a la administración, con lo que se modifican respecto a los exámenes de noviembre. Las nuevas pruebas serán un examen tipo test que englobaría una parte teórica y otra práctica, y otro consistente en desarrollar por escrito uno o varios temas del temario.
Los opositores, algunos de los cuales llevan años preparando este examen, advierten que este cambio de última hora puede dar al traste con sus planes, ya que «no es lo mismo prepararse una prueba para hacerla tipo test que desarrollando un tema», y apenas dará tiempo material para estudiar a fondo todo el temario en caso de que el examen sea antes de abril. En este sentido, el Sindicato andaluz de funcionarios advierte además sobre el «grado de subjetividad que requiere la corrección de este tipo de exámenes, ya que no se trata de una prueba objetivamente valorable».
Los opositores también ponen en duda que la Junta tenga tiempo material de convocar la OEP antes del 31 de marzo, además ignoran a cuántas plazas vacantes podrán optar.
Así las cosas, los opositores han pedido una reunión con la consejera Naranjo para resolver estos asuntos. De momento, mañana está prevista una Mesa Sectorial en el que se analizarán estos asuntos con escasas posibilidades de que se alcance un acuerdo. Todo está servido, pues, para que la protesta del lunes sea sonora.


