
DIEGO LOBATO La artista junto a una de sus piezas en Studio Hache
Lunes, 23-02-09
LARA MARTÍNEZ MARTÍNEZ
SEVILLA. El color juega un papel importante en las pinceladas de la artista Amaya O´Neill (Pamplona). Desde el azul más hiriente e intenso o el rojo más pasional, la pintora afronta un cambio de perspectiva y se enreda entre pasteles, usando tonalidades suaves que relajan la mirada. Cada pieza describe un nuevo mundo donde la imaginación tomará el rol interpretativo mientras el color se instala en la retina, marcando la pauta a seguir. La abstracción sedujo a esta creadora que estos días expone sus piezas en la galería de la Avenida de Cádiz, número 7, local bajo izquierda. Sólo unas jornadas, hasta el sábado, para visitar Studio Hache y dejarse atrapar por cada propuesta. Ocho obras de gran formato sobre lienzo y más de veinte monotipos de pequeño formato en papel colgados en torno a un nombre de mujer. O´Neill aclara: «Mi exposición pretende crear un espacio abierto, sin estar limitado por un título». Respecto a las piezas, algunas nacidas hace más de dos años, la creadora elige un escueto nombre para bautizarlas, ofreciéndole una identidad más allá de la pintura, pero sin marcar pautas que mediaticen al observador: «Las he denominado con número de serie y un diferenciativo cromático. Un ejemplo de ello es «I. Composición en amarillo» o bien «II. Abstracción en Blanco». Para cada pieza, elijo títulos abiertos a la multiplicidad de interpretaciones, que el espectador pueda sumar como lecturas individuales». En su relación con el observador, concepto donde se incluye a sí misma, se sitúa en una simbiosis donde pretende que «el espectador sea parte del proceso creativo, enriqueciendo y completando la obra». Sin embargo, antes de llegar al encuentro entre el visitante y la pieza, O´Neill compone «intuitivamente dejando que la propia obra me indique el camino a seguir». Admite estar enamorada de la pintura: «Pintar es liberador, tranquilizador, positivo, como un espacio libre de prejuicios». Un espacio libre como el que preferiría encontrar en Sevilla, donde denuncia que «el Arte debería estar menos mediatizado; me gustaría que hubiera más apoyo entre los propios creadores».
En constante evolución, huyendo del estancamiento suicida, homicida del Arte y la pasión por crear, Amaya O´Neill se ha enfrentado a diversas etapas en su relación con la pintura aunque, «en estos momentos, me siento más identificada con la abstracción». Y lo demuestra en cada pieza, componiendo melodías suaves de envolventes grises entrelazados al blanco o estridentes pinceladas donde el rojo central se sensibiliza transformándose en naranjas o viceversa. En ocasiones, líneas negras, aparentemente marcadas al azar, interrumpen el degradado del color principal de la pieza. En otros trabajos, sin embargo, la fuerza no cesa. En esos casos, el rojo y el negro chocan, imponiendo su agresividad, sin abandonar la conexión realizada con el visitante. Interesante observar los cambios en el pincel de la autora, capaz de arrastrar desde la fuerza en un único vistazo a una de sus pinturas, y jugar a la dulzura con las tonalidades pastel combinadas desde el verde más suave conviviendo con naranjas, grises y blancos. Tonalidades seleccionadas en acrílicos especiales «que acortan los tiempos de secado pero conservando el brillo y la textura» para los grandes formatos. En los monotipos utiliza tinta de grabado.
Licenciada en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, aunque se especializó en Diseño, Creación y Mantenimiento de páginas web por la Cámara de Comercio, realizó un monográfico de pintura con Antonio López. Expone individuales desde hace nueve años, durante los cuales sus piezas han recorrido galerías de Madrid, se han colgado en Murcia y han visitado la Feria de Arte Contemporáneo Kunstart (2007), en Bolzano.

