POR JESÚS MORILLO
-¿Cómo encara el PA su primer 28-F fuera del Parlamento?
-Pensando en muchos andaluces invisibles, que no van a estar ni en el Parlamento, ni en ningún acto institucional. Este 28-F de 2009 no es especialmente una fiesta. Es un momento para reflexionar sobre la situación de Andalucía y el significado de la autonomía. La autonomía política e institucional es una conquista extraordinaria, pero queda por hacer una autonomía real y eso pasa por la vida de la gente y no sólo por las instituciones.
-¿La crisis económica ha puesto aún más sobre la mesa la necesidad de una autonomía real?
-Sí, porque afecta a Andalucía más y con mayor dureza que a otros territorios. Hay muchas personas paradas y gente que pasa hambre. Cinco personas de una familia de Cádiz comen una tortilla al día, un hecho real. Estuve con la asociación de vecinos Nuestro Barrio en el Cerro del Moro en mi última visita a Cádiz y fue una de las reuniones más impactantes de todo este trayecto. Hablé con un un grupo de mujeres del barrio de política como una cosa natural, no como esa especie de liturgia que se celebra cada cuatro años con las votaciones. Me comprometí a hablar de ello. El PA no está ahora en el Parlamento, no puede presentar una iniciativa, pero por lo menos puede hablar de ello.
-¿El PA trata de acercarse a la Andalucía real?
-El PA siempre ha intentado conectar con la sociedad andaluza. Lo ha conseguido en muchas ocasiones y en otras no. Ahora fuera de las instituciones vamos más ligeros de equipaje. En el PA entendemos la política de otra forma en esta etapa y tal vez ha tenido que pasarnos esto para ello. Queremos conocer la realidad de primera mano, como cuando fuimos a hablar con pescadores en la Punta del Moral, y decirle a la gente las cosas que podemos hacer y las que no aunque nos la pidan, para que cuando haya elecciones nos reconozcan y vean si hemos cumplido; para que si le pedimos que confíen en nosotros tengan alguna herramienta para poder hacerlo.
-Por lo que me cuenta veo que se ha hecho un buen número de kilómetros por Andalucía.
-Está siendo un recorrido muy enriquecedor. Detecto una necesidad en la sociedad andaluza de cambiar las cosas. Me he reunido con citricultores de Coria del Río y he estado en Macael, con gente que trabaja en el mármol. Eso me está cambiando la manera de entender la política, que debe estar más cerca de la gente.
-El PA apuesta ahora por aumentar la cercanía con el ciudadano, ¿antes esto no había pasado?
-Siempre se ha intentado. Pero es probable que eso nos haya pasado, aunque no porque el PA pretenda ser un partido alejado de la gente. Algún tiempo atrás el PA sí que estuvo ocupado en cuestiones que seguramente eran imprescindibles de resolver, porque cuando se está en un Gobierno se está rodeado de tareas. Es probable que el pueblo andaluz nos haya sentido lejanos y sea uno de los motivos por los que no haya confiado suficiente en el PA.
-¿Qué otros motivos entiende que han llevado a esta situación?
-Internos, que son los que me han interesado primero porque son los que puedo remediar, y externos, mucho más difíciles de remediar, como la cuestión del bipartidismo, que le interesa al PSOE y al PP. A, y nosotros nos borra del panorama político e impide que otros ciudadanos piensen que somos una opción. Por los motivos internos, hay decisiones que no hemos explicado bien porque la gente no las ha entendido.
-¿A qué achaca que partidos como el PSOE se hayan apropiado de la bandera del andalucismo?
-Lo intentan, pero no lo consiguen. Sufrimos opas hostiles de otras fuerzas políticas, porque el andalucismo tiene un hueco en la sociedad andaluza. Todo el mundo reclama el andalucismo para sí. También está la tendencia de creer que el andalucismo es una marca blanca, como la ecología o el feminismo. Pero el andalucismo es una opción política concreta y no un valor transversal del que todo el mundo se apropia a su conveniencia, porque después vienen las contradicciones. El PSOE dice que es andalucista, pero no convoca las elecciones separadas nunca y no ha resuelto la «deuda histórica» gobernando en España, y eso tampoco lo ha hecho el PP.
-Pero la identificación que ha realizado el PSOE entre Junta y autonomía les da excelentes resultados en todas las elecciones.
-Es una tentación del poder: identificar el poder con la ciudadanía. Andalucía somos nosotros, considera el PSOE cuando alguien hace una crítica a alguna gestión. Pero Andalucía es diferente y plural. La autonomía ha sido una fuerza decisiva para el bienestar de los andaluces en los últimos años, eso es de todos, no del PSOE. Son los andaluces los que han ido todos los días a trabajar.
-De no conseguir sus objetivos, ¿dimitirá?
-Mi objetivo es que el PA vuelva al Parlamento, porque es el centro desde donde se puede cambiar la política en Andalucía. Si no lo consigo no lo habré hecho bien. No tardaré más de medio minuto en recoger las pocas cosas mías que hay aquí, seguir siendo andalucista y confiar en que otras personas puedan hacerlo mejor que yo.