Sábado, 14-03-09
ENGAÑA su aspecto tranquilo, esa aparente desgana de animal humano cansado. Pero cuando en el verdor ventea la presa, tiene una zancada de piernas hechas a cruzar con urgencia la sabana huyendo del hambre o corriendo tras el pan por el espeso oleaje del desierto. Planta de jefe de tribu y prudencia de hechicero que cura sin alharacas, su mirada es la de todos los ojos que saben que parpadear puede significar darle una ocasión al peligro. Hay en su mirada siglos de insomnio de los suyos, y una alerta de sangre es el tamtan de su pulso. Pocas palabras, las necesarias, como quien pellizca la vianda justo lo que reclama el estómago. Si vistiera túnica y deambulara por los pueblos ofreciendo relojes y calculadoras, le preguntaríamos cómo fue la travesía de la patera. Pero nos llegó vestido de futbolista, anunciado como un cazador del área, y el sevillismo talló para él una peana de ébano, dispuesto a arrodillarse, respetuoso, ante su paso de ídolo que en español no sabía ni mirarnos, casada su lengua bínuba con el francés y los sonidos tribales del bambara o el fula que le empujan por dentro y que quizá le arrullaron nanas negras en la primera vez del sueño...
Es un espectáculo verlo jugar. Todo en él es una danza, una danza aborigen que en el fútbol ha impuesto un ritmo africano desconocido, como si en vez de venir a rematar balones, hubiese venido a danzar sin desmayo alrededor de una candela. Cuando Kanouté calcula, controla y decide la escapada, el césped del campo se convierte en yerba de media caña donde los leones aguardan gacelas confiadas. Y empieza el baile, la danza que halla en el canto de los Biri el coro de fiesta que diseña lanzas, escudos y collares de flores en la ladera blanquirroja de Gol Norte. Pero la danza de Kanouté no acaba en el estadio: es un hombre que juega -perdón, que danza- para espantar el hambre de los suyos, que son de los más pobres de la tierra. Ahí, en el compromiso, sí que Fr_d_ric es el número uno. Fe y convicciones, Kanouté se da todo por los suyos. El próximo martes, en el Museo del Baile Flamenco, del brazo de Cristina Hoyos -que no pare la música-, asistirá a una gala flamenca a beneficio de la Ciudad de los Niños en Bamako, Mali, que construye su fundación. Si en el fútbol es de los mejores del mundo, en la yerba del compromiso humano es el rey de esta selva. Su ejemplo, admirado Fr_d_ric Kanouté, es de sombrerazo.

