A día de hoy, la plantilla es fija casi en su totalidad. Los maestros han aprendido a educar en el Polígono Sur. El colegio Andalucía tiene un valor añadido, además de formar a sus alumnos, los educa en valores. Su reto: transformar las Tres Mil Viviendas para evitar el rechazo social del que son víctimas. Los primeros pasos son certeros. La continuidad en la formación y el compromiso del profesorado han logrado que madres y padres venzan la vergüenza y entren en las aulas con sus hijos. Abrir las puertas del centro a las familias es uno de los principales objetivos del proyecto que llevan adelante los docentes del Andalucía. «Una apuesta por la transformación» es un hecho.
«Una apuesta por la transformación»
El director del centro, Eduardo Barrera, explica las bases del proyecto educativo con el que han sido galardonados en tres ocasiones. La placa de honor de la Orden Civil de Alfonso X «El Sabio» ha sido el último de ellos. La Reina Doña Sofía hizo entrega de este importante galardón para un colegio en el que hace menos de una década el absentismo escolar era el protagonista. La educación para la conviencia es el pilar básico que sustenta «la construcción de un clima de centro positivo basado en relaciones interpersonales de afecto, aceptación, respecto y diálogo».
La primera medida que se tomó desde el colegio para evitar el riesgo social que rodea a los niños de las Tres Mil fue llevar a las aulas a los gitanos y gitanas más ancianos del barrio. «Personas de respeto para los vecinos vinieron a clase y nos contaron las normas de pueblo gitano», explica el director Eduardo, «con su testimonio confecionamos la 'Constitución del centro'». El 90 por ciento de los tutores del alumnado de este colegio son analfabetos, de ahí la importancia que se le otorga a los aspectos de la transmisión oral. La creación de una escuela inclusiva ha sido el centro en torno al cual han girado las Comunidades de Aprendizaje que se desarrollan desde aquí. «Si no incorporamos la familia a la escuela, las familias pobres seguirán siendo incluidas en el fracaso escolar y la exclusión social», relata el personal del centro.
Formar y educar a padres para que los niños sigan sus pasos. Evitar la violencia dentro del centro para que los conflictos que se den fuera de él se resuelvan pacíficamente. Modificar la realidad dentro del barrio para integrarlo en la sociedad sevillana. Estos son los objetivos que persiguen los integrantes del C.E.I.P. Andalucía.
De momento, el colegio ha establecido contacto con la Residencia Universitaria Flora Tristán, de forma que estudiantes becados colaboran en diferentes actividades de la jornada escolar. Además, alumnos de la Facultad de Ciencias de la Educación y de la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla participan activamente de las Comunidades de Aprendizaje. Esto implica una apertura del centro a la participación de otras personas que no son ni las familias, ni los alumnos, ni los maestros. Prueba de que la frontera entre el Polígono Sur y el resto de la ciudad es franqueable.