La portada de 2009, recién iluminada. PEPE ORTEGA
Hoy se terminarán de reponer 100.000 farolillos
El Ayuntamiento comenzó ayer la reposición de los farolillos que se cayeron tras las lluvias del domingo. Hoy terminará esta labor, en la que se recolocarán unos cien mil ejemplares. El Consistorio comenzó su sustitución ayer aprovechando el pronóstico de bonanza meteorológica y decidió volver a reponerlos todos. Asimismo, ayer ya se trabajaba en la limpieza del barro acumulado en algunas zonas del Real de la Feria, algo que quedó resuelto a última hora.
El Ayuntamiento comenzó ayer la reposición de los farolillos que se cayeron tras las lluvias del domingo. Hoy terminará esta labor, en la que se recolocarán unos cien mil ejemplares. El Consistorio comenzó su sustitución ayer aprovechando el pronóstico de bonanza meteorológica y decidió volver a reponerlos todos. Asimismo, ayer ya se trabajaba en la limpieza del barro acumulado en algunas zonas del Real de la Feria, algo que quedó resuelto a última hora.
Actualizado Martes, 28-04-09 a las 19:12
Todas las luces de Sevilla deben estar en la Portada de la Feria. Veinte mil. La luz es un dogma de esta ciudad, porque sólo en este edén de claridad se celebra la luz artificial. Y en abril. Pero ayer, además del alumbrado, también hubo sombras en la Feria. Unas más alargadas que otras. A la hora del «pescao» ya estaba todo el «pescao vendío». Lo normal. Mucha gente, buena temperatura y cena a precio cerrado. Por eso la guasa buena se produjo a mediodía. Que ya sabemos por qué este año se ha cambiado la ordenanza para que las casetas estuvieran terminadas a las doce de la mañana. Para que Griñán pudiera darse una vuelta antes de que llegara el gentío. Todo para el pueblo, pero sin el pueblo. El nuevo presidente de la Junta eligió la hora del afilaor para cumplir con Sevilla. Y al alcalde le vino redondo. Porque se pegó a él y evitó tener que ir a la recepción del PSOE provincial, el de su rival Viera, en calidad de compañero. Fue como cicerone. Perfecta salida para el día en que la Feria se quedó sin carrillo de mano por culpa de la normativa anti «últimos retoques».
¿Dónde se ha visto un lunes del Alumbrado sin gente corriendo con tablones y cajas por el Real? ¿Por qué se han cambiado los obreros de verdad por los del Partido Socialista? Es Obrero y Español, sí que es verdad, pero ayer se echaban en falta los obreros de martillo en mano. Que hasta las mesas de las casetas estaban preparadas a media mañana para el ágape nocturno. Y la Feria tiene que tener agobio. Prisas. Improvisación. No basta con el afilaor, que ayer puso banda sonora a las calles vacías de la tarde con menos capacidad de reclamo que un gorrión. Este año no está la cosa para cuchillos jamoneros. Y los cuchillos de la tortilla de papas cortan aunque sea a lo basto. Así que para afilar bien, hubo que conformarse con la cara del portavoz socialista municipal, Rodríguez de Celis, cuando se le preguntó si todo iba bien. Se encogió de hombros y espetó: «Vamos tirando». Va tirando del carrillo.
Tirando va todo quisque. Como puede. Mientras en la caseta del partido estaba todo el socialismo sevillano y el de más allá, en la de su vera el casetero colocó un pizarrín para que lo leyera Griñán, ex de Economía: «Entrada libre, ¡por ahora!». Qué remedio. Estando la economía como está, a ver quién le pone puertas al campo. Lo genial es que el letrero estaba en la caseta de la Peña Sevillista Curro Sanjosé. Pura leña. Leña marismeña para el festín adjunto de políticos. Leña de Celis, pro alcalde, que llegó el último y se fue el primero porque hacía «mucha calor». Leña para el anecdotario: Begoña Álvarez, nueva consejera de Justicia, abrazando a su antecesora, Evangelina Naranjo; Antonio Pulido, el presidente de Cajasol, departiendo con Rodríguez Villalobos, el de la Diputación. Leña en las recepciones oficiales de los sindicatos. Y leña en las casetas de los impacientes que cada lunes se plantan en la Feria a la hora del alumbrado natural: Asaja, los Ingenieros Industriales... Los Cuarenta de todos los años. Que otra vez le han dado el premio al toro más bravo de la Feria pasada a un victorino. Gallareto. Ejemplar de 515 kilos que disfrutó Pepín Liria. Y que ayer se llevó los honores de la Tertulia y un trofeo esculpido por Alberto González de la Peña que pesa casi lo mismo que el toro. Porque en realidad es otro toro. De bronce. Con las hechuras del campo. Con ese trapío que ayer le faltó a la Feria hasta la hora de las bombillas salvo cuando en la caseta taurina se acordaron de Armando Soto Camino para darle la escultura a Victorino. Todo lo demás fue de noche. Sin prisas. Y sin farolillos. Es lo único que faltaba cuando las sombras de la política —ni sombra de lo que fueron— encedieron la luz. Veinte mil. Estaban a esa hora el zotal, los catavinos, las sillas de tijera, la gitana de los claveles, el tío de las cañas, los algodoneros, los mantones, las peinas, los lunares, las corbatas, la pasamanería, las chaquetas de mil rayas, los grupos de sevillanas, La Esmeralda, los de la manguera del Lipasam, los municipales, la cola del taxi, el chocolate con calentitos, los gofres de Belinda, el del turrón y hasta alguna bosta de caballo. Por eso se encendieron las veinte mil luces que aparcarán una semana la sombra de Sevilla. La sombra vendo. El «pescao» inauguró la Feria de Abril de 2009. He aquí la Feria de las mojamas y los boquerones.
Y el alcalde le dio al botoncito.




