El sindicato CSI-CSIF denunció al entonces delegado de Deportes por la persecución del cesado Isidro Nicolás Fernández-Pacheco

MILLÁN HERCE Silva, durante un reciente acto del PCA
El precedente de Pardillos acabó en condena para el Ayuntamiento
El Ayuntamiento de Sevilla y Francisco Manuel Silva tienen ya un conocido precedente de revés judicial por el acoso y despido improcedente de un alto funcionario, el que fuera Jefe de Obras y Proyectos del IMD José Luis Pardillos. Tras conocerse la pérdida de la cubierta de la Copa Davis hace ahora tres años, Silva culpó a Pardillos de la misma y lo cesó, ante lo que el funcionario denunció al responsable municipal. La Justicia acabó dando la razón a Pardillos.
El Ayuntamiento de Sevilla y Francisco Manuel Silva tienen ya un conocido precedente de revés judicial por el acoso y despido improcedente de un alto funcionario, el que fuera Jefe de Obras y Proyectos del IMD José Luis Pardillos. Tras conocerse la pérdida de la cubierta de la Copa Davis hace ahora tres años, Silva culpó a Pardillos de la misma y lo cesó, ante lo que el funcionario denunció al responsable municipal. La Justicia acabó dando la razón a Pardillos.
Actualizado Lunes, 04-05-09 a las 17:22
El que fuera concejal delegado de Juventud y Deportes del Ayuntamiento de Sevilla hasta el otoño pasado, Francisco Manuel Silva (IU), está citado hoy a declarar en el Juzgado de lo Contencioso-administrativo 8 por la denuncia que interpuso al Consistorio el sindicato CSI-CSIF por acoso laboral al ex secretario del Instituto Municipal de Deportes (IMD), Isidro Nicolás Fernández-Pacheco. Este alto funcionario fue cesado por Silva a mediados de 2007 tras rubricar informes contrarios a proyectos emprendidos por el departamento liderado por el comunista.
Una vez fueron paralizadas definitivamente esas iniciativas del delegado por los informes de Fernández-Pacheco, el secretario se encontró con su despacho desmantelado y el ordenador y los libros metidos en cajas, sin aviso previo ni comunicación alguna. Personal del IMD recibió la orden de despejar el despacho que este funcionario aún ocupaba en el Estadio de La Cartuja desde su cese y donde continuaba con las labores asistenciales y de secretaría de media docena de organismos municipales (Sevilla Global, Agencia de la Energía, Instituto del Taxi...).
Llegaron a negarle despacho en la Agencia de Recaudación y tampoco se le permitió recuperar su ordenador para poder continuar con su labor al frente de los organismos y consultar su cuenta de correo en el habitáculo de la sede de Emasesa donde se le colocó.
A ello se sumó la orden impuesta por el Gobierno local para que la Secretaría del Consistorio no le encargase tareas, que quedaron todas concentradas en el secretario municipal o bien fueron derivadas a funcionarios, antepuestos en estos casos a los habilitados nacionales. El Ayuntamiento explicó que no se le habían quitado funciones, sino que simplemente el secretario municipal había decidido no delegar sus funciones del IMD en otro secretario, como hasta entonces.
La situación derivó en una denuncia la sección sindical de CSI-CSIF del Ayuntamiento en la que se citan prácticas de «acoso laboral» contra el oficial mayor del Consistorio. Desde ese sindicato se hizo hincapié en Silva siguió defenestrando «funcionarios molestos» y que escondió errores de su gestión en supuestas «acciones de gobierno».

