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Miércoles, 13-05-09
Corrían los años 80 y en las entradas de los pueblos gobernados por la izquierda infantil había unos carteles que proclamaban: «Municipio libre de radiación nuclear». Uno se imaginaba una hipotética explosión atómica que arrasaba toda la comarca menos el pueblo de marras, cuyo Ayuntamiento votó democráticamente que estaba exento de esa catástrofe. La bromita de esa izquierda incipiente —a la que le daba entonces por ser ecologista, no nacionalista como ahora— nos cuesta actualmente a todos un congo en el recibo de la luz, ya que por la moratoria nuclear tenemos que comprar la electricidad a nuestros vecinos galos, que sí tienen centrales a plena producción.
Pero estamos en el siglo XXI y la misma izquierda ha avanzado poco. Resulta que los antiabortistas de Cádiz convocan para este próximo sábado una manifestación en Alcalá de los Gazules, patria chica de la «miembra» del Gobierno Bibiana Aído, y los socialistas han saltado como panteras. El consejero de Gobernación y vicesecretario general del PSOE-A, Luis Pizarro, ha calificado el acto como una «provocación intolerable e inaceptable» e insta a Javier Arenas, presidente de los populares andaluces, para que desautorice esta protesta, lo cual es confundir el culo con las témporas, porque los convocantes son, entre otros, «Hazteoir.org» y «Derecho a Vivir». Da gusto el concepto de libertad de expresión del clan socialista de Alcalá (de los Gazules, no de los azules): se puede estar en desacuerdo con las leyes que promulgamos, pero te manifiestas donde nosotros decidamos.
Pues nada, si creen que esta concentración mancilla el nombre del pueblo andaluz que es la cuna ideológica del aborto a los 16 y la píldora del día después sin límites de edad, nada tan sencillo como colocar un cartel a la entrada que diga: «Municipio libre de provocaciones».
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