Viernes, 22-05-09
En función de la carga de trabajo que manejen, en Malaka Studio trabajan entre cuatro y diez personas. La digitalización de los procesos ha revolucionado el mundo del cómic que, sin embargo, no pierde el carácter artesanal. «Gracias a los programas informáticos nos ahorramos un 50 por ciento en el trabajo de dibujo, que se efectúa sobre una tableta y de ahí pasa al ordenador. El color se aplica de forma digital, y la rotulación, que antes se hacía a mano, también». Ahora bien, existen programas que imitan el efecto manual y los profesionales los utilizan en mayor o menor medida dependiendo del acabado final que deseen. «Algunos imitan las acuarelas y el óleo y el resultado final nada tiene que envidiar al manual». En cualquier caso, «al final siempre queda la mano, sin el talento del dibujante no hay nada que hacer».


