
MILLÁN HERCE Una retroexcavadora saca mineral, ayer, del fondo de la mina a cielo abierto, considerada una de las más grandes de Europa
Jueves, 28-05-09
ENCARNA FREIRE
SEVILLA. A las 18.30 horas del pasado martes salió de la mina de Cobre Las Cruces la primera roca de mineral, diecisiete años después de que se iniciasen los trabajos de exploración. Ayer mismo arrancó la planta hidrometalúrgica de tratamiento del metal, ubicada junto a la corta minera, donde el cobre se convierte en láminas o cátodos. Las primeras partidas de este producto saldrán a mediados de la semana próxima para su inmediata comercialización.
El yacimiento sevillano se localiza en la Faja Pirítica Ibérica, una franja de 200 kilómetros de ancha y mil de larga, que, desde Lisboa, llega hasta las puertas de Sevilla. Se encuentra justo a 20 kilómetros al noroeste de la capital y toca los términos municipales de Gerena, Guillena y Salteras.
Filón debajo de un acuífero
Se considera una de las minas inexplotadas más ricas de Europa, con reservas de 17,6 millones de toneladas de mineral de gran pureza. Este enorme filón permaneció oculto durante mucho tiempo por hallarse debajo del acuífero Niebla-Posadas y recubierto de una inmensa capa de marga. Sólo con técnicas muy modernas se pudo localizar. Entonces se comprobó que el cobre del subsuelo sevillano era de una altísima ley: el 6,2%, es decir, 62 kilos de cobre por cada mil kilos de mineral, doce veces superior al umbral mínimo de rentabilidad.
Se calcula que el yacimiento estará vivo hasta el año 2024 y que en estos tres lustros producirá un millón de toneladas de cobre. La facturación anual media estimada rondará los 225 millones de euros. El cálculo se ha hecho sobre un precio medio de 4.000 dólares la tonelada de cobre. La cotización actual, según la Bolsa de metales de Londres, es de 4.500 dólares la tonelada, aunque el año pasado llegó a cotizarse a 8.500 dólares.
CLC (Cobre Las Cruces), filial de la multinacional minera canadiense Inmet Mining, que posee el 70% del capital (el 30% restante pertenece a la americana Leucadia National Corporation), adquirió en agosto de 2005 el proyecto minero, que había descubierto en mayo de 1994 el Grupo Río Tinto.
Cuando esté a pleno rendimiento, dentro de nueve meses, la mina sevillana cubrirá el 25% de las necesidades de cobre de España. Alrededor del 70% del metal rojo que salga de esta instalación se distribuirá en el mercado nacional y el resto, en países mediterráneos como Francia e Italia.Más de la mitad del cobre comercializado se utilizará para fabricar alambrón o cable de la luz.
Un año parada
Un grupo de periodistas visitó ayer las instalaciones guiado por los máximos responsables del proyecto. Los ejecutivos, encabezados por el consejero delegado, François Fleury, hicieron mucho hincapié en que la explotación no supone ningún atentado al medio ambiente. La mina ha estado paralizada durante un año por decisión de la Junta de Andalucía, que ha exigido un Plan de garantías adicionales para la gestión de las aguas en el complejo. La excavación se ha reiniciado con un permiso provisional concedido en abril por la Consejería de Innovación, pero aún falta que la Agencia Andaluza del Agua, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente, apruebe el citado Plan.

