Lunes, 08-06-09
Las primeras elecciones en Andalucía sin Chaves como referente de la hegemonía socialista han confirmado la tendencia de las últimas citas con las urnas: el avance del PP que, sin prisas pero sin pausa, va recortando al PSOE la abismal diferencia que les separa. El intento de ZP de neutralizar esa lluvia fina de Arenas, que, por ahora, no moja, pero cala, ha fracasado: el recambio de Griñán ni ha mojado ni ha calado: el PSOE-A, como siempre, gana, pero, como en los últimos tiempos, retrocediendo en sus apoyos. Y con un agravante: el fichaje de Rosa Aguilar no sólo ha agravado la situación socialista en la capital cordobesa. Por primera vez en muchos años, IU-CA, pese al codazo recibido en la capital sevillana y en la califal, sube en Andalucía.
Pasito a pasito, Arenas va logrando sus objetivos para el cambio. El PSOE ha bajado en todas las provincias. Andalucía en su conjunto ya no es el inagotable granero socialista. Si lo son tres provincias donde la lluvia fina de Arenas no sólo no cala sino que rebota: Huelva, Sevilla y Jaén. Los dirigentes y cargos públicos populares de ese triángulo «blindado» ante el cambio deben bajar del pedestal del conformismo. Al pedestal se suben cuando en los comicios locales ganan en las capitales o en sus «patrias chicas» y del conformismo no se apean cuando la derrota es estrepitosa o el avance tan escaso como penoso. No se trata de un vuelco en las tres provincias «graneros», sino de un salto cuantitativo medianamente eficaz como se está dando en casi toda Andalucía. Véase Almería, donde la lluvia fina es ya inundación, o en Málaga, donde al PSOE el agua le llega al cuello...
Arenas ha dado mucho a algunos dirigentes y cargos del PP onubense, sevillano y jienense. Hora va siendo de que éstos se «mojen» hasta las trancas para que la lluvia fina del cambio, al menos, empiece a calar en sus zonas de influencia.
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