
ABC Carlos González-Villardel
Miércoles, 24-06-09
El presidente del Colegio de Médicos de Sevilla, Carlos González-Villardel, confirmó ayer que en ningún momento la institución que dirige estableció acuerdo alguno con la Universidad de Sevilla acerca del juramento hipocrático que se leería en el acto de graduación de los licenciados en Medicina.
Como es tradición, en el transcurso de esta celebración, que tuvo lugar el pasado 12 de junio en Bollullos de la Mitación, los alumnos, guiados por un coro, hicieron una lectura conjunta del juramento del Hipócrates, código deontológico de los profesionales de la medicina. Sin embargo, la comisión organizadora suprimió de éste una parte que hacía referencia a la eutanasia y el aborto, indicando a los alumnos que no pronunciaran esas frases. El fragmento censurado dice así: «A nadie daré una droga letal, aun cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin. De la misma forma, no daré a ninguna mujer pesarios abortivos»
La justificación por parte del decanato de la Facultad de Medicina se centra en que el texto impreso en los pergaminos entregados por el Colegio de Médicos -que reparte estos documentos a modo de regalo a los recién licenciados y acude al acto como invitado- no era el acordado, pues los alumnos decidieron hace unos años cambiar el juramento hipocrático por una adaptación del de la Organización Mundial de la Salud.
Sin embargo, el presidente del Colegio de Médicos, Carlos González-Villardel, uniéndose a la denuncia emprendida por el vicepresidente, José Luis Alcántara, ha expresado también su indignación por este hecho, argumentando que «en ningún momento el Colegio ha pactado nada» con la Universidad y que nunca existió reunión alguna para decidir qué texto se leería en la graduación de Medicina. González-Villardel señaló que no enviaron el juramento antiguo, tal y como asegura el decanato, sino «el único que hay». Además, el médico comentó que unos días antes el Colegio celebró un recibimiento con el grupo de alumnos en el que se pronunció el juramento hipocrático íntegro, «sin miedo y sin pasteleo, porque esos son los principios éticos de la institución». «Nosotros no estamos en contra de que la gente jure lo que quiera, pero que no se le llame «juramento hipocrático» a algo que, al ser amputado, ha perdido consistencia», comentó González-Villardel.
Incluso uno de los alumnos presentes en el acto remitió un escrito al Colegio de Médicos días después de la graduación para expresar su descontento por lo sucedido. «Este hecho deja en mis compañeros, en los familiares que acudieron al acto y en mí mismo dudas hirientes en torno a la limpieza, veracidad y nobleza del colectivo médico y sus principios», explicaba en su carta. El alumno continuaba pidiendo una respuesta de por qué se había censurado un fragmento que «quizá no interesaba ser leído, por cuestiones políticas o de otra índole», una parte de «un juramento que tantas generaciones han leído con devoción, buena intención e ilusión por curar si fuera posible».
Por esta razón, el presidente del Colegio de Médicos argumenta que, si en algún momento la Facultad de Medicina acordó con sus alumnos adoptar otro juramento que no fuera el de Hipócrates, «está claro que no fue con todos los alumnos».

