Cargo
Se acusa al delegado de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla de confundir la ayuda internacional con los viajes del placer justificándolos con la construcción de un mirador de ballenas en una localidad de Santo Domingo.
Fiscal
Entre el criollo dominicano y el castellano que se habla en Sevilla debe de haber unas distancias lingüísticas insalvables. Tan insalvables que hablan los de allí con los del Ayuntamiento de acá y no se enteran. Cada uno entiende una cosa distinta. Y cada cual defiende algo totalmente opuesto a lo que ha dicho el interlocutor. Señoras y señores, el Ayuntamiento de Sevilla, gracias a la ayuda internacional, acaba de convertir el camarote de los hermanos Marx en una lección de racionalismo cartesiano.
Como ustedes sabrán, señores del jurado, nuestro Ayuntamiento, vía cooperación, escogió la localidad caribeña de Miches para subvencionar, a través de IU, cincuenta casas hotel que estimularían el turismo de la zona y ayudarían a elevar el nivel de vida de su área de influencia. Bueno, pues nadie se pone de acuerdo, ni aquí ni allí, en el número de casas hoteles que han sido subvencionados y que se van a restaurar. Nadie. De las cincuenta casas hotel que eran el objetivo del proyecto, en Santo Domingo dicen que son sólo cuatro las que IU subvencionó. La avería de la máquina de contar es gorda. Tanto que, una vez más, un proyecto solidario se ve salpicado por la polémica.
Pero hay más. En su día el delegado de Urbanismo, el señor Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, anunció a bombo y platillo en la lujosa urbanización dominicana de La Romana, que para potenciar las posibilidades turísticas de Miches, se ayudaría a construir un mirador de ballenas.
Yo desconozco si un mirador de ballenas es rentable para paliar la necesidad de la gente. Entiendo que la ayuda internacional siempre ha ido dirigida a la sanidad, la educación, los proyectos agropecuarios... Pero como se parezca al Acuario de las Delicias arreglados van los dominicanos con el mirador. Especulaciones al margen, la promesa de Celis se explicó como un proyecto a largo plazo; en Santo Domingo se asegura que las obras ya han comenzado.
Señores aquí pasa algo. Aquí hay mucho mirador y poco escuchador. Nadie se entera de nada. Aquí los que escuchan lo hacen con trompetilla o con un sonotone de los que usaba doña Rogelia. Nadie es capaz de saber cuántas casas hoteles fueron subvencionadas de verdad, y si el observatorio de ballenas es un proyecto a largo plazo o ya tiene siete escalones fabricados para ver mejor a los cetáceos. Ante tan laxa manera de gestionar las ayudas este tribunal condena a los acusados.
Defensa
No es la primera vez que abordamos este tema. Y siempre diré lo mismo para defender a mis clientes. La solidaridad internacional que se gestiona a través de los ayuntamientos no es una ciencia exacta. Y está expuesta a mil y un avatares porque la necesidad en esos países es muchísima y los desvíos para urgencias no contempladas más todavía. Usted, señor fiscal, pretende llevar este asunto como si fuera el libro de cuentas de una gran superficie. Y le puedo garantizar, porque lo sé, porque he estado cerca de estas ayudas, que la ambulancia que hoy se lleva desde el barco de Puerto Real para un pueblecito de La Habana, al final acaba en la capital de Cuba, porque allí hace aún más falta que en el destino originario.
Le pido, pues, al señor fiscal y a los señores del jurado, que no intenten medir los desajustes provocados por la ayuda internacional que con tanta dignidad lidera nuestro Ayuntamiento, al terreno de la lógica de las sociedades desarrolladas. Es imposible que aplicando esos baremos podamos entender la utilidad del dinero que salen de nuestras arcas municipales. Aquel mundo no tiene nada que ver con éste. Y si las cuentas de las casas hoteles a restaurar no son las fijadas aquí es porque, seguramente, ha surgido otro problema más grave al que se ha tenido que acudir para sofocarlo.
Podemos polemizar sobre el alcance humanitario y solidario del mirador de ballenas. En principio parece evidente que un mirador de ballenas como el prometido por Rodríguez de Celis es una frivolidad, cuando allí lo que se necesitan son menos miradores y más comedores. Pero estamos convencidos que el espectacular paso de las ballenas por las aguas de Miches supone un añadido de categoría para darle al lugar la relevancia turística que tiene por si mismo. El hecho de que ni aquí ni allí se pongan de acuerdo en saber si el mirador se está haciendo o no para mí, señores del jurado, es lo de menos. Porque la burocracia que genera tales movimientos es capaz de confundir al gestor más claro. Yo, desde este convencimiento, pido la exculpación de mis defendidos.