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Descubren el foso del Castillo y sus historias guerreras
A. M. Vista del foso del Castillo alcalareño, redescubierto para la ciudad
Domingo, 30-08-09
a fisonomía del Castillo ha recuperado uno de los elementos que lo identifican y hacen comprensible el funcionamiento del gigantesco y complejo sistema defensivo que suponía la fortificación de todo el alcor. En este caso se ha encontrado y excavado el foso que defendía las alcazabas y el estudio de esta construcción ha permitido ilustrar un pasado de enfrentamientos militares entre familias nobiliarias de Andalucía en el siglo XV.
El foso que ha quedado visible en toda su extensión, que abarca el frente de las alcazabas occidentales y los patios de la Sima y los Silos, a los que protegía. En este lugar se desarrolló un foso de medidas considerables que llegó a tener cuatro o cinco metros de profundidad, según los estudios arqueológicos realizados por Enrique Domínguez.
Su construcción forma parte de un amplio conjunto de intervenciones realizadas en la década de 1470 por el marqués de Cádiz, entonces señor del Castillo. Su objetivo era protegerse de un ataque por parte del marqués de Media Sidonia, que finalmente se produjo. En esta época, Andalucía vive un intenso conflicto entre las casas nobiliarias de los Ponce de León y los Guzmán. Los primeros se asentaron en el Castillo de Alcalá tras tener que huir de Sevilla y desde la fortaleza dirigieron buena parte de sus campañas de ataque y hostigamiento a la capital y a otras localidades de Sevilla y Cádiz. La situación deriva en una verdadera guerra entre Sevilla y Alcalá y provoca que la familia de los Guzmanes atacara el Castillo desde el que constantemente se asaltaban viajeros y propiedades de los caminos y alrededores de Sevilla. Según Francisco García Fitz, (en su obra «El castillo de Alcalá de Guadaíra. Estudio y fuentes documentales») en 1474 tres mil caballeros y ocho mil peones se plantaron frente al Castillo de Alcalá. Lograron ocupar el arrabal de San Miguel donde hubo intensos combates e incluso «un negro y un peón» llegaron a quemar una puerta del Castillo, que resistió el asedio.
El arqueólogo Enrique Domínguez, que trabaja desde hace una década en el Castillo y es uno de sus mejores conocedores, explica que la tipología constructiva del foso y el muro indican que su realización se produjo de forma acelerada debido a la amenaza que causa el enfrentamiento entre casas nobiliarias en la época. El foso está excavado en la roca sin excesivos refuerzos de piedra y varios lienzos de muralla se levantaron con la técnica de tapial, más rápida, pero menos resistente que el uso de sillares.
Además del foso, frente a la Puerta Real hay nuevos hallazgos. Se trata de los cimientos de un muro de forma semicircular que estaba frente a la puerta y la protegía. Se ha recrecido a poca altura para dejar constancia de su existencia y poder explicar la fisonomía original de la zona. Su construcción también complicaba el acceso de posibles invasores, al crear un paso angosto y previo al acceso al último recinto de la fortificación. De esta forma, frente a la Puerta Real quedaba una zona en forma de plaza donde se podría retener a los visitantes para su inspección.
También se han realizado actuaciones de reurbanización del espacio en la zona de acceso a las alcazabas y junto a la entrada por la recuperada Puerta de San Miguel. En este lugar se ha procedido a reurbanizar el espacio, ordenando el acceso de vehículos y el aparcamiento de los mismos. El recorrido peatonal también se ha delimitado y se ha creado un espacio arbolado que funcionará como área de recepción de visitantes y regulación de acceso.
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