Con el látigo de la crisis fustigando la confianza de sus votantes, parece que la única vía de «rendención» para los socialistas es la «necesaria renovación» del partido, que podría conseguirse «incorporando los valores cristianos al ideario del partido». Así se pronunció ayer el presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, durante la conferencia inaugural del congreso de la Liga Internacional de Socialistas Religiosos, que se celebra este fin de semana en Córdoba.
Según Bono, «el socialismo necesita renovarse. Y los valores cristianos son un buen camino para conseguir esa renovación». Quiso matizar que no se trata de «cristianizar al Partido Socialista», sino de «buscar juntos respuestas para resolver problemas que son intolerables en la sociedad actual. Incorporar valores cristianos al ideario socialistas es una de las formas más profundas y sinceras de renovación solidaria».
No obstante, el presidente no se atrevió a opinar sobre si su partido debe ceñirse o no a esos valores cristianos a la hora de debatir acerca de la nueva ley del aborto. Eso sí, Bono tuvo unas palabras para el obispo auxiliar de Madrid, Juan Antonio Martínez Camino, en referencia a unas declaraciones en las que asegura que los socialistas católicos abortistas no están dentro de la Iglesia. «Quiero decirle que como cristiano aspiro a seguir a Cristo, no a él».
El presidente del Congreso hizo un ejercicio de autocrítica hacia el PSOE, manifestando que «muchas personas de buena fe del ámbito del partido nos vemos tentados a veces al silencio porque cualquier discrepancia será magnificada y exhibida como muestra de división y de falta de lealtad al partido».
En este sentido, abogó por la «reflexión» entre los socialistas, porque, desde su punto de vista, «una organización en la que se piensa milimétricamente igual implica que o bien es uno sólo el que piensa por todos o no piensa ninguno».
A esto añadió que «hay que desterrar la idea predominante en el pensamiento de izquierdas de que cualquier progreso concebible desde la política debe discurrir al margen de la religión».
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que también participó en el congreso, señaló en su corta intervención que los cristianos y los socialistas deberían mostrar una actitud combativa con la palabra y el entendimiento para que sirvan de instrumentos para dar «mayor fuerza a las convicciones que defendemos».

