S. A. ÁVILA
SEVILLA. El baloncesto está lleno de contrastes y es preso de las estadísticas, aunque éstas digan poco a veces, cuando no niegan directamente la realidad. Un ejemplo flagrante está en el Draft de la NBA. Se le llama lotería, es un negocio de compraventa e intercambio, y no siempre el escalafón de las elecciones se corresponde con el nivel de los jugadores o la proyección futura de sus carreras. Se trata de un sorteo orientativo, sin más, al que no puede agarrarse ni siquiera el número uno de cada promoción porque al final acaba cantando la gallina. Y las alforjas de la cuenta corriente se llenan, sí, pero al mismo ritmo que se desaloja el cuerpo del necesario hambre de baloncesto. Cualquiera puede terminar afirmando lo que Darral Imhoff: «Todo pívot de la NBA tiene un suplente, y ese suplente otro suplente. Yo soy ese suplente».
Un ejemplo gráfico. Adam Morrison, número tres de 2006, raza blanca tirador, es un cero a la izquierda en los Lakers campeones. Era un genio en la Universidad que se ha estrellado en su salto al profesionalismo. Rajon Rondo, en cambio, fue número 21 el mismo año y sin embargo no es que ya pueda presumir de tener un anillo, es que se trata del director de juego de los Celtics. Todo un honor. A la añada de 2006 pertenece también Mo Ager, que sigue a la sombra en el Cajasol, a la espera de Asselin. Otro, en su situación -viene de tres años sin comerse un rosco en la NBA para estar de nuevo parado- ya habría picado billete. Ha tenido suerte el Caja de encontrarse en Ager a un profesional de encomiable ética de trabajo que a buen seguro siente envidia sana de lo bien que le va a Shannon Brown (pick número 25), su compañero de aventuras en Michigan State, en los Spartans, a los que llevaron a la Final Four universitaria.
«Tú en Sevilla, yo en L. A.»
Brown y Ager, Ager y Brown, eran Zipi y Zape, la pareja de anotadores exteriores de Michigan (a 19 puntos de media salió el tirador del Cajasol en su última temporada). Tres años después de ser drafteados, Brown (4,2 kilos de dólares al año) es el séptimo hombre de la rotación en L. A., al lado de Bryant y Gasol, mientras el escolta-alero reclutado por Juan Llaneza directamente desde los banquillos de la NBA (78 partidos de kilometraje entre Dallas y Nueva Jersey) espera ansioso su debut en la ACB, que no llega y puede que nunca se materialice en Sevilla. Los agentes de Asselin dicen que esperan tener el pasaporte listo para antes de final de año (!). Y Ager puede ser el anotador fiable que necesita el Caja pero no puede jugar. Vaya contradicción.