Juanma posa en la ciudad deportiva bética. FELIPE GUZMÁN
Tapia, como siempre
Juanma, como Nacho, Sunny o Goitia, tiene un doctorado en experiencias con Antonio Tapia. Lo conoce bien el extremeño, pero el camino también se hace a la inversa y el técnico tiene al interior como un baluarte. «Él no ha cambiado nada. Es como siempre. Sus principales virtudes son el trabajo y la profesionalidad. Vive para el fútbol, es su pasión, y lo demuestra día a día. No se le escapa ningún detalle».
Juanma, como Nacho, Sunny o Goitia, tiene un doctorado en experiencias con Antonio Tapia. Lo conoce bien el extremeño, pero el camino también se hace a la inversa y el técnico tiene al interior como un baluarte. «Él no ha cambiado nada. Es como siempre. Sus principales virtudes son el trabajo y la profesionalidad. Vive para el fútbol, es su pasión, y lo demuestra día a día. No se le escapa ningún detalle».
Publicado
Sábado
, 07-11-09 a las 07
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Juanma, extremeño que no malagueño como mucha gente le atribuye o malagueño de Don Benito, casi como hay que considerarlo, es un tipo normal. Con todos los respetos, vestido de calle no parece ni futbolista. Nada de ropa estrafalaria ni coches caros, nada de frases rompedoras ni poses de estrella. Rara avis para su dicha. Es discreto, lector impenitente, observador y uno de los futbolistas más importantes de la actual plantilla bética. No en vano ha estado un mes y una semana de baja pagando la pena del presidio de las lesiones. Cuando su bíceps femoral dijo basta ante el Cartagena el Betis entró en un bache del que sólo ha visto la luz cuando visitó Gerona. Aquel fue un quiebro verdiblanco a los números sin Juanma. Ahora, el interior vuelve y Tapia le guarda la fidelidad prometida porque está en todas las quinielas para volver a ser titular.
Quizás ya lo hubiera sido ante el Villarreal B, pero el domingo pasado no hubo fútbol para el Betis y sí reposo domiciliario para huir de la gripe. «Entre unas cosas y otras, al final he estado más tiempo parado; tengo muchas ganas de volver y qué mejor escenario que el Carranza en un partido que seguro que será muy intenso y emocionante», señala Juanma, quien, de todas formas, reconoce sin tapujos que el parón le vino de perlas a su musculatura para «meterme en la dinámica del grupo, pero ahora me falta verme en el campo y recuperar las sensaciones positivas porque cuando me lesioné estaba en mi mejor momento».
Sin embargo, saca de paseo la humildad que gobierna su discurso cuando se le ataca con una miríada de preguntas sobre su importancia en el bloque y los malos resultados en su ausencia. «Creo que ha sido una coincidencia, sólo eso. Por ejemplo, analizando el juego si exceptuamos el día del Castellón, cuando no encontramos nuestro fútbol ni en ataque ni en defensa, en el resto de los partidos el equipo ha tenido sus posibilidades de ganar. Ante el Rayo, que seguro que va a pelear por el ascenso, pudimos vencer y arrancamos un punto; frente al Irún no supimos rematar el partido; y en Gerona estuvimos muy bien. Castellón no fue el camino y hay que olvidarlo, pero el resto sí nos vale». Pues parece que se le echa de menos según se ve desde fuera... «Bueno, yo intento no prestarle atención a eso. Aquí nadie es imprescindible. Todos estamos para lo mismo: sumar y conseguir el ascenso. El otro día les tocó a Capi y a Rodri jugar en las bandas e hicieron un gran partido. Lo bueno es que el míster tenga dónde elegir. Soy tan importante como cualquier otro».
Otra bala que dispara el periodista es la del sistema o la forma de juego. Mejor con interiores, ¿no? «Todos los equipos buscamos el equilibrio entre el ataque y la defensa. Lo importante es tener las ideas claras de lo que el míster quiere tanto en ataque como en defensa y juegue quien juegue, materializarlas. Ante el Irún jugó Caffa y marcó. Ese día Odonkor estuvo acertado. Lo importante es que dentro de nuestras condiciones cada uno debe aportar lo máximo y proporcionar el equilibrio que quiere el míster. En eso está que los interiores hagamos gol yendo arriba y que en defensa intentemos ayudar en el centro del campo y hacer bien la cobertura lateral, algo muy importante».
Lo que resulta innegable es el cambio de papel de Juanma en el Betis. Llegó como ese fichaje «complementario» a los caros carísimos Emana o Sergio García. Era el prototipo de jugador número doce. Ahora no hay quien lo saque de los once. De hecho, hay pocos por delante de él. Y ahí nadie duda... «Es cierto que con la llegada del míster, al que ya conocía de nuestra etapa en el Málaga B, recibo una confianza que me hace sentirme más seguro. El año pasado sí que tuve un papel más secundario, quizás porque llegué tarde al equipo y tuve problemas al principio con las lesiones. Luego entré y salí del equipo. Ahora me lo tomo con tranquilidad y sabiendo que todos tenemos que asumir nuestra responsabilidad, todos somos importantes para lograr el objetivo común».
Evidentemente, éste no es otro que el ascenso y Juanma está «seguro» de lograrlo pero admite la presión en un club en el que es obligación. «En el Betis tenemos que intentar ganar todos los partidos porque nos dan como los favoritos para subir. Es nuestra responsabilidad y hay que asumir ese nivel de exigencia este año, aunque no sólo ahora, sino que si el 20 de junio estamos celebrando que hemos vuelto a Primera, ahí tenemos que mantenerlo porque un club como éste siempre tiene que mirar de la mitad de la tabla hacia arriba». Y no se le olvida Cádiz: «Vienen de perder en Castellón (4-1) y no será fácil. El ambiente será especial y eso motiva».



