IDEAL Una prostituta ofrece sus servicios a un cliente a plena luz del día en una calle de la capital granadina
Miércoles
, 11-11-09
La aplicación de la ordenanza que impide la prostitución en las calles de Granada amenaza con desplazar el problema a municipios limítrofes, que ya han expresado sus quejas por este motivo, según reconocen fuentes del Consistorio de la capital. La medida entró ayer en vigor, si bien los agentes de la policía local, en lugar de imponer sanciones, optaron por informar a gorrillas, mimos, vendedores ambulantes y mendigos de que a partir de ahora su actividad les acarreará sanciones, que alcanzarán
los 3.000 euros en el caso de las meretrices.
La ordenanza no habría hecho fortuna en mayo del 68, pero en noviembre del 2009 ha sido bien acogida una normativa que prohíbe hasta un cuarto de millar de conductas consideradas incívicas, entre las que sobresale la prostitución, cuya erradicación de las calles granadinas es considerada una tarea complicada. Desde el Ayuntamiento especifican que no se legisla contra el comercio carnal, sino contra la alteración del orden público. Con el objetivo de evitar que las calles granadinas se conviertan en lupanares al aire libre, el Ayuntamiento impondrá multas, con cuya recaudación se desarrollarán programas de ayudas a las prostitutas.
Aval de PP y PSOE
La ordenanza está avalada políticamente por los dos principales partidos con representación municipal, PP y PSOE -IU la rechazó-, y consensuada con diversas organizaciones sociales. Pretende fundamentalmente erradicar actitudes que no están amparadas por la normativa, como la mendicidad o el aparcamiento de coches previo pago en determinadas calles de Granada.
También está prohibido limpiar los parabrisas de los automóviles y la actuación de artistas callejeros, quienes, desde ayer, deben disponer para realizar su labor de una autorización callejera que presumiblemente obtendrán con sólo solicitarla.
Granada es la primera ciudad andaluza, y la segunda de España, tras Barcelona, que cuenta con una norma para regular la convivencia, lo que es motivo de satisfacción por su alcalde, José Torres Hurtado, quien expuso en la primera jornada de aplicación que esta apuesta por el civismo pretende mejorar la calidad de vida del ciudadano.
Torres Hurtado dijo que la Corporación local tiene «la ilusión» de que Granada se convierta en un modelo de convivencia a través de la aplicación de este normativa, de modo que «nadie moleste a nadie» y haya un respeto generalizado entre los ciudadanos, informa Ep.
Así, manifestó su deseo de que en unos meses los granadinos hayan «absorbido» estas normas y no haya necesidad de recurrir a las sanciones que se prevén para las actitudes consideradas «incívicas», como hacer pintadas, las actuaciones de artistas callejeros o la mendicidad persistente.
El regidor matizó que la aplicación de esta ordenanza «no es una cosa de Granada, sino una recomendación que la Federación Española de Municipios ha hecho a todas las ciudades» y se congratuló de que la ciudad de la Alhambra, «que siempre ha estado a la vanguardia en este tema», haya sido la segunda capital en instaurarla detrás de Barcelona.

