En los nueve meses largos que han pasado desde que desapareció Marta, se ha escudriñado en varios sitios _ El coste ha sido elevado y el resultado, cero
Publicado
Miércoles
, 11-11-09 a las 07
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El juez ha dejado muy claro en su último auto, que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado han buscado a Marta «de forma perseverante» e incluso han estudiado todas las hipótesis. Hasta las conjeturas.
«Hasta la más remota posibilidad se agotará», aseguraban ayer fuentes del Juzgado. De hecho, esas distintas posibilidades son la que han hecho buscar en varios sitios el cuerpo de Marta. Unas búsquedas que han sido contadas en directo por todas las televisiones y que han desplazado a numerosos profesionales hasta los lugares donde se intentaba buscar a la joven.
Que se sepa, el primer lugar donde buscaron a Marta fue el río Guadalquivir, que fue peinado y rastreado por buzos después de que Miguel Carcaño asegurara que habían arrojado a la joven al río. Con un dispositivo digno de película, a base de zodiac, hombres rana, lanchas y helicópteros, allí estuvieron rastreando por espacio de un mes. El coste de ese rastreo del río Guadalquivir supuso más de 100.000 euros.
Justo hasta que el asesino confeso cambió de versión y dijo que habían arrojado a la niña en un contenedor de basura. Entonces, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado se desplazaron al vertedero de Alcalá de Guadaíra y empezaron a remover basura. Se calcula que movieron 45.000 toneladas por espacio de 35 días. Y tampoco tuvieron éxito. Ni encontraron un solo rastro de la menor. Pero sí que tuvieron que pasar una factura aún más cara. El rastreo del vertedero al menos costó 240.000 euros ya que, aunque en un principio se estimó un precio de 149.000 euros (a razón de unos 4.000 diarios), al final la cuenta arrojó un saldo de más de 240.000 euros.
Sin coste añadido
Pero la última versión dada por la ex novia de Miguel, la menor Rocío, llevó a la Policía a buscar, hace sólo algo más de un mes hasta Camas. Cuando el caso parecía tocar a su fin, otra vez las excavadoras volvían a rastrear. Primero estuvieron indagando durante unos días en la zona que rodea la casa de la joven, en una arboleda.
Luego decidieron abrir una zanja junto al arroyo Caño Ronco. Esta vez las máquinas excavadoras sólo permanecieron por espacio de unas horas. Y el Ayuntamiento de Camas afirmó que, como eran máquinas suyas, no había supuesto ningún coste añadido.
Ahora, en manos del juez está volver a buscar en esa zona. O seguir nuevas pistas ya que, como ha argumentado, la búsqueda no cesará hasta que aparezca el rastro de la víctima.




