La relación entre musulmanes conversos y católicos fue deteriorándose durante más de un siglo hasta su expulsión definitiva, ahora hace 400 años
Publicado
Martes
, 24-11-09 a las 07
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Los moriscos (palabra que deriva de moro) fueron los musulmanes españoles bautizados tras la pragmática de los Reyes Católicos del 14 de febrero de 1502. Su historia se remonta a 1491, cuando Boabdil, el último rey nazarí, capituló ante los Reyes Católicos y negoció la entrega de Granada el 25 de noviembre, acordando que los musulmanes pudieran mantener su religión, ser juzgados por sus leyes y no tener que llevar capas distintivas como los judíos. Comenzó entonces una labor de conversión por métodos pacíficos, encomendada a fray Hernando de Talavera, primer Arzobispo de Granada, al que los musulmanes le llamaban «el santo alfaquí» por su cercanía y afabilidad con los musulmanes. En el reino de Granada,al haber sido el último reino islámico, concentró hasta los años setenta del siglo XVI el mayor contingente morisco, mayoritario y muy culto: hablaban corrientemente el árabe, conocían bien el islam y conservaban la mayor parte de los rasgos culturales que les eran propios: vestido, música, gastronomía, celebraciones, etc.
En julio de 1499 los Reyes visitan Granada y se asombran del aire tan musulmán que aún conservaba la ciudad, y encomiendan al cardenal Cisneros la tarea de persuadir con más dureza a la conversión. Tras diversos levantamientos moriscos, la Pragmática de 14 de febrero de 1502 ordenó la conversión o expulsión de todos los musulmanes del reino de Granada, exceptuando a los varones de menos de 14 años y las niñas menores de 12, antes de abril del citado año. Finalmente, tras 117 años de difícil convivencia, Felipe III decretó la expulsión en 1609, una tarea que llevaría siete años, hasta 1616.


