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Un Fitur de «low cost»
Los Reyes guardaron un minuto de silencio por Haití. EFE/JAVIER LIZÓN
Actualizado Jueves , 21-01-10 a las 07 : 36
La Feria Internacional de Turismo celebra esta año una fecha emblemática en una de sus peores coyunturas. La edición número 30 de esta muestra (la más importante del mundo junto a la WTM de Londres y la ITB de Berlín) se inauguró ayer con pocas esperanzas de negocio.
Los Reyes de España acudían un año más a mostrar el apoyo de la Corona a un sector fundamental de la economía española y, tras guardar un minuto de silencio por las víctimas del terremoto de Haití, recorrían algunos de los pabellones del Ifema. En esta ocasión la Casa Real no incluyó el pabellón número 3, donde Andalucía presentaba su oferta, así que el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, se conformó con coger del brazo a la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, y pasear por los espacios expositivos de las «siete» provincias andaluzas y de la Costa del Sol (Málaga no existe).
El pabellón de la Junta cuenta este año con una superficie de 6.123 metros cuadrados —un 10 por ciento menos que en 2009—. Y es que los recortes han marcado la feria de este año para todos. Como ejemplo, la Junta gastará 2,33 millones de euros, 600.000 euros menos que en la edición anterior. El menor gasto ha permitido, sin embargo, un pabellón andaluz en tono blanco de mayor elegancia y más homogéneo (algunos años la estridencia de los pabellones provinciales le asemejaban a la popular «calle del Infierno» de la Feria de Sevilla).
Por otra parte, la menor presencia de políticos este año se habría agradecido sino fuera porque dejó en evidencia que había aún menos empresarios, algunos debido a la coyuntura de crisis y otros porque han decidido que la presencia en Fitur no aporta prácticamente nada a sus negocios.
En algunos momentos de la jornada, el pabellón andaluz parecía semi vacío, a la espera de los ciudadanos que el fin de semana (cuando se abre la feria al público) se matarán por un folleto, un pin o una degustación gastronómica.
Quien podría colaborar a esa tarea es el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, que ayer pasó por el pabellón de Sevilla y no dudó en sustituir un rato a la azafata que servía la degustación del agua «De Sevilla» embotellada por Emasesa.
Mientras, los escasos empresarios presentes intercambiaban tarjetas y experiencias en un año en el que se han debatido entre aguantar el tirón o tirar los precios para sobrevivir. La Junta insistía ayer en que no se puede tirar a la baja «porque nunca podremos competir con Túnez o Turquía en cuanto a mano de obra barata».
Al menos, el sol y playa de Andalucía sigue siendo el destino favorito de los españoles, a la espera de que los turistas europeos vuelvan a tener dinero para venir.
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