Dolores del Campo_Actriz, protagonista de «La casa de Bernarda Alba» en TNT

FELIPE GUZMÁN Lole estudió hasta 3.º de ESO pero tuvo que dejarlo para trabajar. Ahora quiere ser actriz
Martes
, 26-01-10
Dolores del Campo tiene 27 años y cuida en solitario (su pareja y padre de familia está en la cárcel) de sus tres hijos de 8,5 y 4 años. Vive en el poblado chabolista del Vacie de «coger hierros» en las obras, actividad que le reporta algún dinero pero que ya le ha costado una condena un año de cárcel. La grabación de un programa de Cuatro en el que aparece sustrayendo unos hierros de una cuba, según ella, «abandonada», junto con Carina Ramírez, su compañera en «La casa de Bernarda Alba» le puede salir por un año y medio (es lo que pide el fiscal) y su ingreso inmediato en prisión. Por esos hierros le pagaron 23 euros, aunque en el sumario se valoran en unos 900 euros.
-¿Teme ir a la cárcel?
-Temo ir a la cárcel sobre todo por mis tres niños. Mis hijos están escolarizados en un colegio de la Macarena y sacan buenas notas. Si yo no estoy, ¿quién cuidará de ellos?
-¿Por qué sigue dedicándose a «coger hierros» si sabe lo que puede pasar?
-No tengo ningún trabajo ni cobro ninguna paga de nada. He pedido la ayuda familiar, pero eso viene una vez al año y no me da para dar de comer a mis tres hijos. Mis hijos tienen que comer todos los días.
-¿Ha estado alguna vez en la cárcel?
-No. Hace tres años me condenaron a un año de prisión por coger hierros de una cuba abandonada y como no tenía antecedentes penales me pusieron dos de condicional, pero claro en dos años no puedo «tocar» nada.
-¿Qué fue lo que pasó?
-Fuimos por chatarra con Samantha (la periodista de Cuatro, que ha sido exculpada) y la encontramos. Ella conducía la furgoneta y el cámara estuvo grabando cuando metimos los hierros para dentro.
-¿Era un robo simulado para que saliera en televisión?
-No lo teníamos planeado, ni conocía esas naves. Íbamos con la furgoneta buscando hierros por las obras, como hacemos todos los días para ganarnos la vida.
-¿Qué pasó con los hierros?
-Nunca pensamos que fuera un delito porque estaban en una cuba abandonada. Si hubiéramos pensado que se trataba de un robo no hubiéramos permitido que nos grabaran, ni llevaríamos a Samantha conduciendo la furgoneta.
-¿Qué os dijo ella cuando os vio meter los hierros en la furgoneta?
-Nos dijo que tenía miedo de que estuviéramos haciendo algo malo, que no sabía si estos hierros no eran encontrados o robados. Pero la cuba estaba en la calle.
-¿Es verdad que la periodista testificó en su contra?
-No. Ella lo que dijo es que cobra todos los meses 20.000 euros y que no le hacía falta robar hierros. Pero yo pienso que si para el fiscal yo he cometido un delito, entonces creo que ella también lo ha cometido.
-¿Considera que la han manipulado a usted y a su compañera Carina Ramírez para grabar el programa?
-No, nunca he sido manipulada por ella ni por el programa, pero nosotras a ella tampoco la hemos manipulado.
-¿Teme que a Carina la manden a la cárcel la semana que viene?
-Sí, porque no tiene dinero para pagar la multa (3.800 euros por un delito anterior y creo que la tiene que pagar antes del 31 de enero.
-¿Se había subido alguna vez a un escenario antes de que TNT se lo propusiera para hacer laobra de Lorca?
-No, ni siquiera en el colegio.
-¿Y cómo está siendo esta experiencia para usted?
-Me ha cambiado la vida, porque yo antes lo que hacía era coger chatarra con mulas y caballos. Imagínese ahora cómo es estar tranquila en casa y no tener la angustia de que te coja la policía o que un guarda de una obra me dé un golpe mal dado y mis hjjos se queden sin nadie.
-¿Se siente ahora mejor consigo misma?
-Claro. Ahora por donde voy todo el mundo me mjra y me va diciendo «¡actriz!». Eso es muy grande para mí.
-¿Hasta cuando pudo estudiar en el colegio?
-Hasta 3º de ESO, luego me tuve que poner a trabajar.
-¿Y le costó adaptarse a su nuevo trabajo, memorizar los textos, hablar en público, etcétera?
-Sí, sobre todo el hablar con gente que no era del barrio. Luego nos tiramos ensayando dos meses. Me enseñaron a hablar, a andar y hasta a pintarme.
-¿No sabía pintarse?
-Nunca me había pintado antes la cara y siempre llevábamos faldas largas. Ahora vestimos de otra manera.
-¿Y a su pareja qué le parece todo este cambio?
-Bien, me ha dicho que siga para adelante.
-¿Y el público que le ha dicho?
-Cosas buenas. La sobrina de García Lorca, que fue a vernos, dijo que había visto muchas veces esa obra pero que no se parecía en nada a lo que hacíamos nosotras. La vi llorar y eso me ha llenado mucho.
-¿Y sus hijos?
-Ya han ido ido a verme y cuando estamos en casa repiten las frases que yo digo en el teatro e imitan el papel que hago yo. El de Carina y el mío son de los que más hablamos.
-¿Se considera actriz?
-Lo estamos intentando.
-¿Le pagan bien?
-120 euros el día del estreno y 80 euros los demás días. Ya llevamos catorce veces.
-¿Hay alguna otra obra que le gustaría interpretar en el futuro?
-Yo quería sacar la casa de Bernarda Alba a flote y luego que Dios diga. Pero lo último que quiero es tener que volver al hierro. Ojalá no tenga nunca que volver a eso.


