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Actualizado Jueves , 28-01-10 a las 07 : 02
En Alanís, en plena Sierra Norte de Sevilla, estarán pensando que ese refrán que dice «año de nieves, año de bienes», será una inocentada, sobre todo si lo aplican al celo de la Consejería de Educación de la Junta, que dice que no hay dinero para construir el colegio que los niños de Alanís necesitan. De modo que se han quedado helados, y no por la nevada sino por la respuesta de quienes en su verborrea mitinera dicen que para ellos la educación es lo primero. Pues será lo primero… que dejan de lado, porque podemos formar un rosario de pueblos con problemas de colegios, problemas de todo tipo, que los hay con profesores de baja —o que no los contrataron antes de iniciar el curso—, o bien los niños andan repartidos en otras aulas como huérfanos de tragedia, o están supliéndolos con los profesores de apoyo. Este problema, que duele sin necesidad de compararlo con algunos despilfarros a los que estamos tan acostumbrados, choca frontalmente con la noticia de que el Parlamento ha presupuestado para teléfonos móviles de parlamentarios y aun de todo el personal, un dineral con el que se solucionaban muchos de los problemas que soporta la educación. Para empezar, medio millón de euros en cacharritos de hablar, sin contar lo que supone el gasto en ordenadores portátiles —aquí sí, aquí vale la mano larga para que no falte de nada— y mantenimiento de internet.
Así que nos encontramos en Tanzania y con ordenador; el jefe de la tribu, para que los jefes menores se comuniquen entre ellos y con quien se tercie, ha sustituido el tamtan por el correo electrónico, pero los niños del poblado no tienen escuela. Y ahora lance usted, como hace la Junta, imágenes de playas paradisíacas, de pueblos blancos (y sin blanca) y oiga de fondo «déjate llevar», que ya ven los porrazos que nos estamos dando por dejarnos llevar. Así se construye el atraso, gastándose un dineral en móviles y otros útiles electrónicos para los parlamentarios, mientras los niños, hartos de estudiar geología en las grietas de los colegios, buscan refugio en su casa o en el penoso «recreo» de la calle, porque la Junta dice ahora que no tiene dinero para construir un colegio. Qué vergüenza, con lo que se gastan en vino y almejas vendiéndonos mentiras desde el muecín propagandístico de turno. Por más móviles que compren, aquí hay muchos, y más en Educación, que tendrían que irse y quedarse sin cobertura… de cargo.
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