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La solución de la Junta para paliar el caos judicial no sirve a los magistrados
El edificio Noga se planteó por la Consejería de Justicia como una solución transitoria hasta construir la Ciudad de la Justicia. J. M. SERRANO
Los funcionarios también se quejan

Los funcionarios del cuerpo de auxilio judicial de lo penal han escrito una carta al juez decano en la que denuncian que al haberse quedado los archivos en el Prado, tienen que recorrer a diario varias veces el camino entre éste y el Noga en el que se tarda uno diez minutos. También se quejan de que no hay oficina de correos. Y de que no tienen ordenadores con lo que se acumulan gran cantidad de escritos que no pueden ser distribuidos al funcionario correspondiente al no poder acceder al sistema Adriano. En cuanto a la sala de vistas no tienen videoconferencias. Tampoco tiene equipo telefónico que permita la comunicación con calabozos, testigos y acusados.
Puente

Al edificio Noga, la Consejería de Justicia le llamó edificio puente, para que se percibiera como una solución temporal. No es más que otra huida hacia adelante ante la afrenta que le ha hecho la Junta a Sevilla. No hay Ciudad de la Justicia ni se le espera. Han pasado ya varias consejeras y como en la oca siguen: «De puente a puente y tiro hasta que me lleve la corriente».
ADRIANO
Actualizado Miércoles , 03-02-10 a las 17 : 34
Se mudaron hace sólo unas semanas, a primeros del pasado mes de enero. Sin embargo, los jueces de lo penal no están satisfechos con su nueva ubicación en el edificio Noga, más conocido como el «edificio puente». Por eso el pasado día 22 celebraron una junta de jueces en la que los 14 magistrados de esta jurisdicción denunciaron las graves deficiencias de esas dependencias.
Así, los jueces solicitan que se cree cuanto antes el Servicio Común de Ejecutorias que la Junta de Andalucía anunció para el pasado enero y del que aún se desconoce la fecha en la que comenzará a funcionar. Pero sobre todo, la junta de jueces de lo penal de Sevilla denunció que los juzgados se han trasladado «a un edificio no preparado». «En vez de ajustarse el traje al cuerpo es el cuerpo elque debe adaptarse al traje», dijeron en la reunión.
Por ello reclaman una solución urgente y advierten que debe solucionarse pues de lo contrario se corre el riesgo de errores y retrasos de los que ellos declinan cualquier responsabilidad.
El «desmembramiento» de los juzgados divididos en dos partes es la principal crítica. Y ello porque en la tercera planta se ubican jueces, secretarios, dos funcionarios y un agente y en la segunda cuatro funcionarios y otro agente, lo que supone que jueces y secretarios del mismo juzgado están separados.
Ello provoca un «contínuo trasiego de expedientes y una pérdida de tiempo alarmante» además de grave incomodidad para profesionales y público. Se quejan también del «traslado incompleto» ya que los archivos se han quedado en el Prado lo que supone que los procedimientos se tramitan indebidamente. Se producen situaciones como que hay que desarchivar procedimientos archivados. Y que los agentes en «permanente trasiego» sufran «riesgo, retraso y abandono de otras funciones».
Y tampoco se libera espacio en el Prado mientras los archivos siguen allí pues nadie puede disponer de las habitaciones en las que existen procedimientos de los juzgados de lo penal. «Estos procedimientos quedan bajo la responsabilidad de quien corresponda y sólo quedan libres en el edificio de El Prado los trece despachos de los jueces y trece cuartos de aseo».
Ese desmembramiento es, según los jueces, «contrario» a la tendencia anunciada en la organización administrativa y produce disfunciones «clamorosas» como la dificultad de trasladar detenidos de edificio cuando se requieren actuaciones de ambos tipos de órganos o la necesidad de interesar actuaciones por exhorto al juzgado de guardia o entre diferentes juzgados cuando antes los asuntos se arreglaban sobre la marcha.
Funcionarios hacinados
En cuanto a la falta de espacio, denuncian falta de espacio que provoca el «hacinamiento de funcionarios» o que haya despachos «minúsculos» donde no se pueden tomar declaraciones. «No me cabe el fiscal, la defensa, el procesado y todas las partes», se quejaba ayer un juez.
Esas carencias también están provocando la necesidad de restringir juicios por falta de salas de vistas y la imposibilidad de ampliar la planta de los juzgados. «La imprevisión ha provocado que al tener que poner más armarios y mesas en espacios diseñados para menos, el apelotonamiento de funcionarios y público sea alarmante», dicen. Pero además critican una «falta de intimidad y seguridad» con el público deambulando sin control y un ruido insoportable que no permite a los funcionarios poder concentrarse.
En cuanto a la falta de intimidad, denuncian que los tabiques son tan delgados que se mantienen conversaciones a través de ellos sin levantarse del asiento. Ayer ABC presenció cómo dos jueces de dos despachos contiguos charlaban a través de la pared sin levantar la voz. Ello implica la imposibilidad de realizar actos procesales confidenciales en esos despachos que, además, son más pequeños que los que tenían los magistrados en el Prado.
Menos armarios
La falta de dotación material también ha sido criticada por los jueces, que aseguran que disponen de un 40% de los armarios que tenían para guardar procedimientos. Y eso supone que aún no han podido desembalar muchas cajas. Y dicen que si apilan los procedimientos en el suelo, se haría imposible el paso del público. «Resulta urgente la dotación de este material» ya que, según recuerdan hay 12.000 ejecutorias y unos 5.000 procedimientos abreviados.
A ello hay que unir que la división de un juzgado en dos plantas provoca que al haber sólo un telefax por juzgado los funcionarios de la planta baja tienen que estar continuamente subiendo. Y los despachos de los funcionarios no tienen ventanas ni luz.
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