
Jueves
, 04-02-10
SE nos ha ido como el rayo. Un infarto brutal ha derribado definitivamente a Eduardo. La vida, a veces, es un suspiro fugaz. Amén de otros inconfesables. En Lalo, la existencia ha durado dos bolas de saque de un partido de tenis, su otra gran pasión. Tan es así que ha venido a caer fulminado, tan pronto y de repente, en una pista de tierra batida.
Eduardo Iglesias Sempere, cordobés de 42 años, era licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense y tenía un máster en Comunicación Institucional por el Instituto Empresa de Madrid. En su actividad laboral, destaca su paso por la dirección de La Tribuna de Córdoba y la jefatura de Publicidad y Relaciones Públicas de Convisur. Posteriormente se incorporó a Cajasur, primero como secretario técnico de la Vicepresidencia primera y luego en el departamento de Instituciones. Desde 2007 trabajaba en el área de Comunicación e Imagen de la entidad.
Profesional riguroso hasta el extremo. Enemigo de las improvisaciones. Impecable e implacable. En ocasiones, de una sana tozudez capaz de hacer variar el criterio ajeno, o, en el peor de los casos, no rendirse lo más mínimo desde el más absoluto respeto a la discrepancia. En su mente, si no el Estado, cabían infinidad de gigas. Lalo era capaz de interpretar con exactitud milimétrica una cuenta de resultados mientras recitaba cualquier normativa vigente y, de soslayo y al unísono, matizar cualquier creatividad publicitaria con una sensibilidad exquisita. Y en las formas, su sempiterno saber estar: la educación sin petulancia. Deja una madre desconsolada, viuda y una hija, su princesita, a punto de recibir la Primera Comunión. La familia, los innumerables amigos, la comunidad marista, los compañeros de Cajasur y la profesión periodística lloran hoy su temprana e inexplicable muerte. Te has ido junto a tu padre, al que no veías desde hace tiempo. Pero te has ido sin avisar y, permíteme esta riña postrera, eso no se hace. Te llevaremos siempre en el corazón. Siempre.
Periodista

