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La falta de uso expone a la Fábrica de Artillería
La sala de los grandes hornos es la que se puede ver a la izquierda de la página. Ocupa la parte central del ala oeste de la Fábrica y su altura equivale a la de dos plantas. Esta trazada con una estructura de cuadrícula arquitrabada con bóvedas vahídas y salidas de humos que dejan entrar la luz. Es la zona principal del edificio y ofrece al visitante la sensación de estar dentro de una catedral. Su arquitectura da lugar en la parte superior del tejado a una sucesión de claraboyas rematadas con pequeñas cúpulas, que se ven en la imagen de la derecha, son unos elementos de cierta fragilidad si no se conservan adecuadamente.
Alrededor del puente de San Bernardo
Tres edificios importantes por su arquitectura y valiosos por su implicación y aportación a la historia de la ciudad rodean el puente de San Bernardo. Se trata de la Fábrica de Artillería, el antiguo mercado de la Puerta de la Carne y la antigua Estación de Cádiz. Como se lee en estas páginas el futuro del edificio que mandó edificar Carlos III en 1782 es incierto.
Pero también lo es el de las otras dos instalaciones, puesto que el Ayuntamiento adjudicó a Sando la rehabilitación del antiguo mercado y de la estación de trenes y ahora la constructora ha abandonado el proyecto a causa de la crisis, según informaron fuentes de la Delegación de Urbanismo. De hecho, la Delegación de Cultura que va a ocupar la parte más visible de la Fábrica de Artillería tenía previsto instalarse en el antiguo mercado, una obra del racionalismo sevillano, construido entre 1927 y 1929.
Actualizado Domingo , 07-02-10 a las 15 : 16
El traslado de la sede de la Delegación de Cultura a una mínima parte de la Fábrica de Artillería no resuelve el estado de abandono en que quedará el monumento cuando en mayo la Delegación de Defensa deje definitivamente las instalaciones para ocupar las que está rehabilitando enfrente, en el acuartelamiento de Monterrey.
De hecho, la Delegación de Cultura del Ayuntamiento, que es ahora responsable de este Bien de Interés Cultural, no tiene previsto programar ninguna intervención de rehabilitación, ni siquiera en la parte que va a ocupar, donde sólo se realizarán actuaciones menores como pintura y algún arreglo imprescindible, según aseguraron fuentes de Cultura a ABC.
Señalaron que no se va a habilitar un presupuesto para el mantenimiento de las instalaciones a las que se mudan, pese a que se trata de un complejo grande, construido sobre una parcela de 20.000 metros cuadrados en la que se levantan una serie de edificios conexos que suman 18.000 metros cuadrados construidos, donde se requieren al menos unas tareas de vigilancia y cuidado de los elementos más expuestos.
El departamento que dirige Maribel Montaño tiene intención de trasladar su sede, actualmente en la calle El Silencio a Eduardo Dato cuanto antes, a fin de que el monumento que el Ministerio de Defensa cedió a la ciudad a cambio de una recalificación urbanística, no quede deshabitado. Sin embargo, Cultura se va a instalar en el frontal de la fachada principal, en la zona que hasta ahora se ha mantenido habitada por los militares, un pabellón en el que se han realizado las últimas intervenciones y donde la cubierta está nueva, pues se arregló tras derribar las viviendas provisionales que había a modo de segunda planta.
Pedro Mora Piris, coronel de Infantería y experto conocedor del edificio, pues ha escrito, entre otros libros, el titulado «La Real Fundición de Bronces de Sevilla» (1994), aseguró a ABC que el edifico se encuentra en muy buenas condiciones en cuanto a su estructura. No obstante, indicó que es necesaria una revisión continua de las cubiertas de todos los pabellones, puesto que allí crecen malezas con gran facilidad y hasta ahora de ello se encargaba el Ministerio de Defensa.
Dadas las dimensiones de la Real Fábrica, el edificio cuenta con dependencias bastante alejadas de la zona en uso, que deben estar protegidas de forma permanente para evitar asaltos y que las salas no se deterioren por un uso indebido.
La riqueza de la Real Fábrica de Artillería se encierra en su propia arquitectura, donde conviven estilos diferentes por haberse construido en fechas sucesivas y especialmente por haber sido su actividad parte de la historia viva de la ciudad y de España, por lo que cuenta con reconocimientos tan importantes como el del Comité Internacional para la Conservación del Patrimonio Industrial (Ticcih), destacó Mora Piris.
Aunque las instalaciones están prácticamente vacías, sus paredes atesoran riquezas que deben ser preservadas, especialmente después de ver el estado en el que han quedado los cuarteles de Alfonso XII y de Daoiz y Velarde, cerca de Bellavista, que han sido expoliados ante la desidia de las distintas administraciones.
La Real Fábrica de Artillería cuenta con importantes elementos de hierro forjado que forman parte de su propia estructura, como varias columnas y hay partes de los pabellones con el suelo hecho con placas de hierro. En otras zonas las columnas de obra —hay varias docenas en algunas salas— están protegidas en su base por zócalos de hierro de gran altura, fundidos con adornos alusivos a la fabricación de explosivos.
Ahora es el Ayuntamiento quien debe velar por la seguridad de todos estos elementos que han sido custodiados por los militares. Además, a ello hay que unir la colección de puertas de grandes dimensiones que atesora la Fábrica. Son de hierro con enrejado y cristales, con los mismos elementos decorativos que los zócalos y leyendas alusivas a su colocación o dedicatorias en las principales entradas.
Sólo en el patio central, al que se accede directamente por el pórtico principal, hay diez puertas en la fachada izquierda. Este patio tiene al fondo otra puerta que da acceso directo al corazón del barrio de San Bernardo, muy cerca de la iglesia parroquial, de modo que al abrirla se comunicaría la avenida de Eduardo Dato con la calle Cofia.
De hecho, fuentes de la Delegación de Cultura indicaron a ABC que la intención de Maribel Montaño es abrir esta puerta trasera y que la arteria central de la Fábrica de Artillería se utilice para uso público como vía de paso, igual que otra calle más, aunque por la noche se cerraría.
Desde este patio central se accede a una serie de edificios que podrían ser recuperados para ubicar nuevos proyectos. El coronel Mora Piris señaló como idónea la sala principal de la zona oeste, que guarda un artesonado de madera de gran valor y está precedida de un patio para la instalación de una biblioteca. De hecho, el Ayuntamiento anunció en este mismo mandato que en la Real Fábrica se iban a instalar el Archivo Histórico Provincial y el Archivo General de Andalucía, pero después, el gabinete de Sánchez Monteseirín no ha logrado que estos proyectos se hicieran realidad y mientras en el primer caso el Ministerio de Cultura no ha retomado su apuesta, en el segundo la Consejería anunció abiertamente que prefiere construir un edificio nuevo para el archivo regional que restaurar una sala de la Fábrica de Artillería.
La estructura del complejo, con edificios independientes pero conectados entre sí, permite la ubicación de entidades diferentes.
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