
Fernando Mellet y Daniel Ponce
Dicen los lectores
«Ni Mir acierta en cuántos días tiene la Feria, seis, ni Carretero acierta en dónde tiene que poner una equis en la instancia de un expediente. ¿En manos de quiénes estamos? Son capaces de echarle un embuste a un retrato».
«Ni Mir acierta en cuántos días tiene la Feria, seis, ni Carretero acierta en dónde tiene que poner una equis en la instancia de un expediente. ¿En manos de quiénes estamos? Son capaces de echarle un embuste a un retrato».
El Titi
«¿Dónde está el error? ¿Mir no entiende? Pues bien ligero que actuó haciendo titulares a sus hijos. Eso quiere decir que sí sabia que se había apropiado de una caseta por la cara».
CAIS
CAIS
«¿Por qué IU no se preocupa en la Alameda de caseríos dejados de la mano de Dios y en los que vive gente del barrio de todas la vida, gente anciana, y sí se preocupa de los hippies de Armani que pululan por allí como locomotoras?
¿Por qué?
Actualizado
Lunes
, 08-02-10 a las 10
:
41
Los socialistas preparan su estrategia argumental para repeler los palos que vienen, la sentencia del «caso Macarena» y las novedades de «Merca». Pero también para que no hablen los ex gestores del mercado central o Marín...
En guardia
En guardia
El PSOE local prepara una mínima estrategia para amortiguar varios golpes que se avecinan. Hay que articular la postura pública que va a adoptarse y los dos o tres ideólogos de siempre trabajan en ello. Uno de esos palos es la sentencia definitiva del «caso Macarena». El Supremo, previsiblemente, ratificará la condena de la Audiencia a José Marín, ex secretario de distrito, lo que usará la oposición para recordar los lazos entre éste y Alfredo Sánchez Monteseirín. No en vano, el dictamen alude a una manera de gestionar la administración, no sólo al brazo ejecutor sino a los pensadores. Se dirá aquello de que en todos los sectores siempre puede haber «una oveja negra», señalada y sacrificada por el bien del partido. Mucho más temor se tiene a la juez del «caso Mercasevilla», que en unos días cerrará la ronda de declaraciones por la venta de suelo del mercado de mayoristas y podría extender las responsabilidades a la cúpula política de la empresa. Y no sólo por aquella «fraudulenta» operación de adjudicación de los suelos sino por la «auditoría» de la empresa que le han entregado y que considera una burla. El dolor de cabeza aumenta por la necesidad imperiosa de, en paralelo, cuadrar el sudoku de los presupuestos.
Silencios
Quizás el trabajo más duro que tenga por delante el PSOE sea, no obstante, el de mantener cerrada la boca de quien gestionó las obras en el Distrito Macarena antes del triunfo electoral de 2003, Marín, o de quienes han dirigido «Merca», Fernando Mellet y Daniel Ponce. Todos tienen carpetas y pendrives con «información sensible». Marín, fiel al que fuera su amigo Monteseirín, no ha roto su silencio, pero la inminencia de una condena de cárcel hace cambiar la escala de valores de cualquiera, sobre todo si, como es el caso, anda enfadado por sentirse abandonado; su propia esposa lo dejó caer en la puerta de la Audiencia tras la condena. «Él va a pagar, pero eran otros los que...». Ojo. Más claro lo tienen Mellet y Ponce, que van a unificar estrategia en el juzgado y que no perdieron el tiempo pese a la obediencia debida, guardando todo tipo de documentos que amenazan con hacer públicos si el panorama se mantiene para ellos tan oscuro como hasta la fecha. Los socialistas lo saben y gestionan estos días las condiciones del silencio. Ambos son incluso más nocivos para el gabinete que dirige la ciudad que el propio Marín por la cantidad y «calidad» de información.
Match ball
En esos golpes que se avecinan para el Gobierno local quiere sustentar el Partido Andalucista su renaissance, en la amortización de la sentencia por las facturas falsas, primero, y en el devenir del asunto Mercasevilla, donde se personaron para, con la gestión política del proceso, salvar su match ball definitivo como partido. De no hacerlo, la desaparición será un hecho. La ya candidata a la alcaldía, Pilar González, venderá cercanía, atención a los barrios y medidas anticrisis, pero en el PA tienen claro que una de sus grandes bazas electorales será el refuerzo de la imagen de denunciante de la corrupción que se ganó en tiempos de Carmona y Vivancos. Ellos destaparon el «caso Macarena» y ahora serán los que quedan quienes intenten gestionar su herencia.
Ética
Estos días se ha repetido un vergonzoso ritual de reacción del Gobierno local, que podría haber patentado la patética estructura de tanto usarla. Ni ética ni estética. Salta un escándalo, se niega la mayor y, después, ante la evidencia, se culpa a un técnico. Alfonso Mir ha centrado la enésima turbulencia al apropiarse de una caseta municipal. La respuesta fue la de siempre: se negó la información por el edil y su equipo, empezando por el alcalde, que se esforzó en que se le viera apoyándolo vehementemente. Pero la verdad los arrinconó. Fue entonces cuando se pasó a la siguiente fase. No falla. Culpar a un técnico. Todo fue cosa del funcionario, que cometió un desliz en la tramitación. Lo de siempre, la teoría del «error administrativo», la del «yo soy médico». Y ni una dimisión.

