El guardameta nervionense impide con su estirada un remate franco de Manu del Moral. REUTERS/Juan Medina. VÍDEO: ATLAS
| Getafe C. F. | Sevilla F. C. |
|---|---|
| 1 | 0 |
Getafe CF
Ustari; Miguel Torres (Cortés, min. 45), Cata Díaz, Rafa (Miku, min. 83), Mané; Casquero, Boateng; Pedro León, Parejo (Albín, min. 70), Manu del Moral; y Soldado.
Sevilla FC
Palop; Adriano, Cala, Escudé, Fernando Navarro; Jesús Navas, Zokora, Romaric, Perotti (Fazio, min. 91); Renato y Luis Fabiano (Kanouté, min. 79).
Goles
1-0, min. 52, Soldado.
Árbitro
Iturralde González (C. Vasco), amonestó a Boateng, Soldado y Mané por el Getafe; y a Palop, Cala, Fernando Navarro y Romaric, por el Sevilla. Expulsó al entrenador del Sevilla FC Manolo Jiménez.
Incidencias
Unos 13.000 espectadores en el Coliseum Alfonso Pérez. Alrededor de 1200 seguidores sevillistas se desplazaron hasta Getafe para animar a su equipo.
Ustari; Miguel Torres (Cortés, min. 45), Cata Díaz, Rafa (Miku, min. 83), Mané; Casquero, Boateng; Pedro León, Parejo (Albín, min. 70), Manu del Moral; y Soldado.
Sevilla FC
Palop; Adriano, Cala, Escudé, Fernando Navarro; Jesús Navas, Zokora, Romaric, Perotti (Fazio, min. 91); Renato y Luis Fabiano (Kanouté, min. 79).
Goles
1-0, min. 52, Soldado.
Árbitro
Iturralde González (C. Vasco), amonestó a Boateng, Soldado y Mané por el Getafe; y a Palop, Cala, Fernando Navarro y Romaric, por el Sevilla. Expulsó al entrenador del Sevilla FC Manolo Jiménez.
Incidencias
Unos 13.000 espectadores en el Coliseum Alfonso Pérez. Alrededor de 1200 seguidores sevillistas se desplazaron hasta Getafe para animar a su equipo.
Palmas
Las actuación perfecta y memorable de Palop. La segunda parte de Escudé. El tesón de Perotti. El apoyo de la afición en las gradas del Alfonso Pérez. El resultado.
Pitos
La nula preparación psicológica del equipo para este encuentro. La inferioridad manifiesta. La incapacidad para reaccionar. Varias decisiones de Iturralde González.
Las actuación perfecta y memorable de Palop. La segunda parte de Escudé. El tesón de Perotti. El apoyo de la afición en las gradas del Alfonso Pérez. El resultado.
Pitos
La nula preparación psicológica del equipo para este encuentro. La inferioridad manifiesta. La incapacidad para reaccionar. Varias decisiones de Iturralde González.
Actualizado
Jueves
, 11-02-10 a las 08
:
54
El Sevilla ya está en su séptima final de Copa, y aunque el mérito haya que adjudicárselo a todo el plantel, por aquello de que el fútbol es un deporte colectivo, lo cierto es que la machada lleva la firma de Andrés Palop, que anda en un momento inconmensurable a sus 36 años y lleva ya varias semanas sacándole las castañas del fuego a un grupo que no se encuentra y que con un portero normal estaría escribiendo con reglones torcidos el relato de este tramo de la temporada.
El Getafe ya mostró los colmillos en el Sánchez-Pizjuán, de modo que era una obligación esperar un partido duro en el Alfonso Pérez. En la ida cambió el signo del fútbol y de la eliminatoria el cambio que hizo Jiménez, sobre su propia propuesta inicial, al sustituit a Negredo por Romaric. Seguramente por eso —y por los condicionantes impuestos por las bajas—, el técnico sevillista optó anoche por seguir jugando en Getafe de la misma manera, pero el plan resultó desatroso porque el equipo de Míchel fue el amo y señor del juego, dominó con técnica exquisita el balón y todas las situaciones del partido y fabricó ocasiones para haberle dado la vuelta al pleito. Hizo el Sevilla uno de los peores partidos de los últimos años y, peor, uno de los más decepcionantes porque fue un pelele en manos del rival de principio a fin, con una tregua de diez minutos antes del descuento porque a los jugadores locales no les llegaba el aire a los pulmones.
El Sevilla salió a jugar con una pésima preparación mental. En el trabajo de motivación ganó la partida el entrenador madrileño, ya que la diferencia que marcaron sus jugadores sobre el césped no se correspondió con la calidad que tienen en relación a los que alineó Jiménez. Reconozcamos otra vez que faltaron en las filas sevillistas hombres importantes, pero es evidente que los que sí estaban tienen un nivel distinto del que dieron anoche.
Ya en el minuto cinco empezó a temblarle el pulso al sevillismo cuando un error de despeje de Adriano le dio el balón en ventaja a Soldado, que elevó la pelota sobre Palop para que éste la tocara milagrosamente con la punta de los dedos y evitara el gol. Empezó el asedio y el festival del meta valenciano.
También el de Soldado, que se valió por sí solo para poner en un brete a la defensa sevillista. Al momento de la acción anterior, el ariete getafense envió al larguero un remate mordido que luego a punto estuvo de remachar en la raya. En esta ocasión fue Escudé el que le quitó la pelota de la cabeza apostando fuerte por el juego peligroso.
No salía el Sevilla. Era incapaz. El contrario siempre tenía el balón y lo manejaba además primorosamente gracias a Rafa, Boateng y Perejo, con la colaboración de Mané, Casquero y, sobre todo, Pedro León, imparable para Fernando Navarro. Cuando los de Jiménez —expulsado en el 25 en una decisión drástica e injusta de Iturralde— empezaban una jugada, la presión local era insuperable. No se enjaretó nada. Sólo una llegada de Navas que no pudo rematar Perotti despertó a los sevillistas en la grada entre una decena de llegadas de los azulones.
Soldado, sin embargo, marcó de cabeza en la ocasión más difícil que tuvo, adelantándose a Escudé, y el Getafe tomó aire. Era el 52. Palop salvó otros dos remates del ariete y en el 75 la semifinal era una pesadilla. Pero ahí bajó el pistón el cuadro madrileño, asfixiado. Kanouté aguantaba más la posesión y ya se podía salir a la contra. En una de Perotti remató Navas alto, y en el 84 hizo un paradón Ustari en una falta del argentino.
Traca final
Los incandables aficionados del Sevilla ya veían controlado el asunto y empezaron a hacer ruido. Ya habían tenido que esperar. Pero llegó la traca final. Soldado no llegó junto al poste a un tiro de León, Casquero disparó desviado por centímetros desde la frontal con Palop fuera de plano y Boateng, ya en el 93, lo intentó de nuevo por fuerza pura para que el portero sevillista rematara la faena con una media verónica.
El Sevilla, entonces sí, se metía en la final. Uf. Teniendo a Palop, para qué harán falta sombreros.




