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Dionisio Alcalá Galiano y Cabra
Domingo , 14-02-10
PAISAJES Y PERSONAJES CORDOBESES
SE cumplen en 2010 doscientos cincuenta años del nacimiento de un cordobés de rango internacional, el marino y científico Dionisio Alcalá Galiano, nacido en la localidad de Cabra en 1760 y muerto heroicamente en Trafalgar en 1805.
Escribe Francisco Solano Márquez: «Cabra, blanca y verde, se abre sin reservas al forastero y uno se siente pronto hijo legítimo de esta ciudad milenaria, cuyo nacimiento se pierde en la noche de los tiempos. Cabra es un milagro de la naturaleza. Conjunción feliz de sierra y valle, de olivo y huerta, de agua y luz. El resultado, Cabra, la antigua Egabro».
Ha dado Cabra notables personajes. Como Luis de Aguilar y Eslava, que en 1679 fundó el Colegio de la Purísima Concepción (hoy IES «Aguilar y Eslava»); los sucesivos condes de Cabra, título creado en 1455; el escritor Juan Valera; el historiador José Calvo; el ministro José de la Peña, biógrafo de Mariana Pineda; o los más recientes José Solís y Carmen Calvo.
Por su aniversario escogemos a Alcalá Galiano. Nació en una casa de la calle San Martín el 8 de octubre de 1760. Sus primeros estudios fueron en la Escuelas Pías y luego ingresó en el citado Colegio de la Purísima. Antes de cumplir los 14 años sentó plaza de guardiamarina e inició su carrera en la Armada.
Durante su infancia disfrutó y recorrió el paisaje inalterable egabrense que componen las iglesias de la Asunción y Santo Domingo; la capilla de la Virgen del Rosario; el castillo de los condes, hoy colegio de las Escolapias; el convento de las agustinas, donde profesó una hermana de Alcalá Galiano; la plaza de San Agustín y los dos lugares más emblemáticos, la Fuente del Río y la Virgen de la Sierra.
En la Fuente del Río, el llano se acaba de pronto y aparece la muralla natural de la montaña, rincón verde y fresco donde la roca y el árbol se abrazan, mientras debajo nace, a la vista de todos, el río claro e impetuoso que da nombre a Cabra. La Virgen de la Sierra, la patrona, alza su santuario, comenzado a construir en 1260, sobre un pico a 1.223 metros de altura. Balcón de Andalucía donde en días claros se ve desde Sierra Nevada a la Meseta Central. Ambos lugares son sitios para olvidarse del tiempo y meditar. La naturaleza se hace allí sinfonía de formas y distancias.
Investigador incansable
Alcalá Galiano mezcló ciencia y milicia. Cruzó varias veces el Estrecho de Magallanes y entre 1789 y 1794 participó en la expedición dirigida por Malaspina, recorriendo las costas americanas y de Oceanía. Buscando la unión septentrional de los Océanos Pacífico y Atlántico, descubrió una isla en la costa de Canadá, desde entonces Isla Galiano.
Escribió varios libros sobre temas cosmográficos, inventó el procedimiento de hallar la latitud por observación de altura polar, de un astro a cualquier distancia del meridiano y trabajó en la confección del Atlas Marítimo Español.
Combatió en América y burló varias veces el bloqueo de la flota británica a Cádiz en 1797. Finalmente, el 21 de octubre de 1805 participó en la batalla de Trafalgar, como brigadier y mandando el «Bahama» de 74 cañones. Con Gravina y Churruca se opuso a salir del puerto gaditano por las desventajosas condiciones. Pero como ellos, obedeció las órdenes del Gobierno español y del almirante Villeneuve, mando supremo de la flota hispanofrancesa.
El «Bahama» se batió con dos navíos ingleses y en algún momento con tres. En la enérgica defensa que Galiano realizó, recibió primero una herida en la pierna a consecuencia de un balazo. Después un astillazo en la cara le hizo perder mucha sangre, negándose a dejar su puesto. Y, por último, un proyectil de cañón le destrozó la cabeza.
Su cuerpo reposa en el fondo del mar. Su recuerdo se perpetúa con una lápida en el Panteón de Marinos Ilustres y su memoria está viva, una asociación de Cabra con su nombre la mantiene. Hasta sus enemigos ingleses lamentaron su pérdida.
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