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Viernes
, 26-02-10 a las 07
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Los resultados remitidos por Abengoa a la Comisión Nacional del Mercado de Valores suponen un modelo de navegación contra corriente en medio de la marejada económica en la que nos encontramos. Cuando todos los indicadores nacionales y muchos continentales no hacen más que insistir en su ulular de emergencia, la multinacional andaluza surca tan procelosos mares a velocidad de crucero y con la aguja puesta en el Sol de las energías renovables. La empresa de ingeniería que pusiera en marcha el recordado Javier Benjumea Puigcerver ha cerrado el año 2009 con un beneficio neto atribuido de 170,3 millones de euros, o lo que es lo mismo el 21,3 por ciento más que el ejercicio anterior.
En pleno vórtice del huracán financiero mundial, Abengoa ha elevado la cifra de negocio un 10 por ciento, consiguiendo que el resultado de explotación subiese un 18,77 por ciento, merced a la aplicación de inteligentes políticas de control y contención que han vuelto a revalidar a esta marca industrial como líder del tejido productivo andaluz. El cumplimiento de las previsiones afianza al grupo como fiable generador de actividad y empleo en una región duramente castigada por la pérdida de puestos de trabajo. El sector solar emerge como un frente singularmente pujante, con un incremento del 78 por ciento respecto al balance anterior. La planta de Sanlúcar la Mayor, inaugurada por los Reyes, constituye un prometedor emporio de economía sostenible que manifiesta la capacidad de prospectiva que ha caracterizado siempre a la firma.
El año del traslado de la sede corporativa a Palmas Altas, la compañía ha intensificado su presencia en el exterior, por ejemplo en el campo de la bioenergía, cuyo volumen de ventas ha superado en un 22 por ciento al anterior. No han quedado atrás los apartados de construcción industrial e ingeniería de proyectos, ésta última con una subida del 86 por ciento; ni la cartera de concesiones, que completa un cuadro audazmente competitivo del que pueden sentirse orgullosos todos los españoles, empezando, claro está, por quienes tienen la responsabilidad pública de potenciar el aprovechamiento de estos recursos con marchamo inequívocamente andaluz. Abengoa es hoy un motivo de esperanza para nuestro maltrecho mercado de trabajo.

