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Esto no es cosa de niños
Un vecino de Córdoba se afana en limpiar su vivienda, inundada por el desbordamiento del río Guadalquivir. EFE
Publicado Sábado , 27-02-10 a las 08 : 17
Este invierno va ya rozando récords de pluviometría en prácticamente todos los puntos de Andalucía. Ya se sitúa lo que va de invierno, aún queda algunas semanas para su fin, en primer lugar entre los más lluviosos, tanto desde el punto de vista de las precipitaciones recogidas en los pluviómetros como del número de días en los que hemos tenido que hacer uso del paraguas.
Así, en Sevilla, en lo que va de inverno se han recogido más de 620 mm, seguido ya de lejos por el mismo periodo del invierno de 1995-1996 con algo menos de 540 mm. En este mismo registro en Málaga figura también en primer lugar en sus efemérides climatológicas con casi 720 mm, seguido de los 552 litros de 1969. En lo referente al número de días con precipitación, en lo que va de invierno en Sevilla se ha alcanzado la cifra de 43 de los 67 días transcurridos, seguido por los 41 días de 1963. Algo similar ha sucedido en la ciudad de Málaga con 41 días con precipitación.
¿Por qué está lloviendo tanto? La explicación a estas precipitaciones abundantes y en ocasiones intensas no encuentra aún una teoría satisfactoria. Algunos, cada vez menos, lo intentan relacionar con el fenómeno de «El Niño/La Niña», anomalía térmica en las aguas del Pacífico, con relación directa con el clima de algunos países cercanos al Ecuador, pero que no guarda una relación directa con el clima de la Península Ibérica, y menos aún con posibilidad de uso en pronósticos.
En Europa, sobre todo su mitad occidental, se ha encontrado una anomalía, que se mide a través de un índice denominado NAO (siglas inglesas del término Oscilación del Atlántico Norte), y que más o menos evalúa la diferencia de presión entre las borrascas escandinavas y el Anticiclón de las Azores y que tiene cierta relación con el comportamiento de los inviernos en nuestro país, pero que no tiene, al menos por el momento, suficiente fortuna como herramienta de pronóstico meteorológico. De todas formas, esta forma de llover es una característica de la variabilidad de nuestro clima. Basta recordar que la intensa sequía de 1991 a 1995 se rompió con uno de los inviernos más lluviosos de los últimos tiempos. También ahora, la sequía de menor intensidad pero no de menor duración, que comenzará en 2004 y que se ha prologado hasta finales de 2009, ha sido rota con invierno que también está batiendo, como hemos señalado, muchos récord.
En definitiva, en muchos aspectos, pero sobre todo desde el punto de vista pluviométrico, nuestro clima se compone de extremos. El término normal, habitualmente utilizado como sinónimo de medio, es de lo menos normal en nuestra región. Pocos años se recogen los 500 a 600 mm que se esperan en muchas comarcas de nuestra región.
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