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José Cabrera Padilla recibió el II Premio Simón de Rojas Clemente
José Cabrera Padilla sostiene el galardón, obra del escultor Chiqui Díaz, rodeado de su mujer e hijos, y en presencia de Clara Aguilera y de José Luis García Palacios. FOTOS: DÍAZ JAPÓN / RAÚL DOBLADO / KAKO RANGEL
Cuando la palabra innovación no estaba de moda...

A sus 85 años, José Cabrera Padilla sigue siendo para todos «Pepín» Cabrera, el brillante ingeniero agrónomo cordobés que desde joven enfocó su vida tanto a la teoría como a la práctica de sus conocimientos del mundo rural. Tras su paso por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid, Cabrera comenzó a trabajar en 1955 en la empresa de Fernando Solís, Marqués de la Motilla, y desde entonces, su vida profesional ha estado ligada a la dirección de fincas agrarias, en las que realizó una labor de modernización absolutamente innovadora en su época, lo que le llevó a recibir en 1974 la Medalla al Mérito Agrícola. «Pepín» Cabrera ha transmitido su pasión a su extensa familia, tanto a su mujer, Angelita, como a sus siete hijos, el mayor de los cuales sigue sus pasos.
Actualizado Jueves , 04-03-10 a las 08 : 44
El ingeniero agrónomo José Cabrera Padilla (Córdoba, 1924), recibió ayer en la Casa de ABC de Sevilla el II Premio Simón de Rojas Clemente, concedido por ABC y la Fundación Caja Rural del Sur, con la colaboración de la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía. El mismo jurado que otorgó este premio por unanimidad, ha dedicado en esta edición un reconocimiento especial a título póstumo al empresario Javier López de la Puerta, por todo lo que su figura ha significado para la proyección y modernización de la agricultura andaluza.
Por su parte, en el marco de este acto, la Consejería de Agricultura ha otorgado una Mención a la empresa almeriense Agrobío, que ha destacado por la implantación de técnicas innovadoras en el campo de la biopolinización y el control biológico de las explotaciones hortícolas. Su gerente, José Antonio Santorromán, recogió el galardón.
Al acto asistieron destacados representantes del mundo agrario y ganadero andaluz y responsables de instituciones. organizaciones agrarias y cooperativas. La primera edición de este Premio, con el que se distingue anualmente a una figura relevante del mundo agrícola y ganadero de Andalucía, recayó en la familia Loring Lasarte, que ha sabido mantenerse unida y consolidar una larga y fructífera tradición agrícola muy ligada al olivar.
Los más de doscientos invitados y autoridades fueron recibidos por el director general de ABC de Sevilla, Rafael Bravo, el director de ABC de Sevilla, Álvaro Ybarra, y por el presidente y el director de la Fundación Caja Rural del Sur, José Luis García Palacios y Jaime de Vicente, respectivamente.
En su alocución, Álvaro Ybarra ensalzó la figura de Javier López de la Puerta, «un andaluz excepcional, un hombre de una clarividencia que le llevó a ser pionero en el asociacionismo agrario, la formación empresarial o la orientación de la actividad agrícola a la política comunitaria». «Además de ser un innovador constante —subrayó— fue una persona íntegra que se pasó la vida entregado a la eterna causa de los demás. Creo que pocos reconocimientos habrán sido tan merecidos como este». La viuda de Javier López de la Puerta, Paquita Fernández, a la que acompañaban algunos de sus hijos, recogió la distinción de manos de la consejera de Agricultura y Pesca, Clara Aguilera.
Posteriormente el director de ABC de Sevilla hizo una semblanza cariñosa de José Cabrera Padilla, «Pepín Cabrera, como le conocen todos, merecidísimo ganador de este año». «Pionero en la utilización de maquinaria agrícola, en las prestaciones sociales a los jornaleros y en la incorporación del ordenador a la gestión de las fincas», este ingeniero agrónomo sigue apegado todavía hoy, a sus 85 años, a su finca de Fuen Real. Álvaro Ybarra aludió a una anécdota que dice todo sobre esta entrega. «En esta Casa que premia con asiduidad el mérito allá donde lo halle, jamás se tardó tanto en localizar a un ganador para pedirle que aceptase un premio. La razón que nos dieron al otro lado del teléfono es que “estaba en el campo y que ya volvería para la noche”»
José Luis García Palacios, presidente de la Caja Rural del Sur, también recordó a Javier lópez de la Puerta, «una de las personas importantes en la agricultura de Sevilla y Andalucía» e «inolvidable por su forma de ser y su humildad».
García Palacios se remontó a tiempos pasados, cuando tuvo las primeras referencias sobre los progresos y las innovaciones de las explotaciones agrarias de la familia Solís, que «se llevaban por ordenador» cuando eso era todavía ciencia- ficción y cuyo «verdadero artífice» era el ingeniero José Cabrera.
El galardonado, al que rodeaban ayer en la Casa de ABC su esposa, Angelita Altolaguirre, y sus hijos, recogió el Premio —una escultura en bronce que reproduce un arado de vertedera, obra del escultor Chiqui Díaz—. de manos de Clara Aguilera.
María Eugenia, la segunda hija de José Cabrera, leyó unas palabras de agradecimiento escritas por su padre, en las que evocó toda su trayectoria y mencionó a muchas de las personas que lo han acompañado. «En este momento de mi vida, cuando miro atrás, siento la tranquilidad de haber hecho lo que tenía que hacer, tanto en lo profesional, como en lo personal». José Cabrera no olvida que en todos estos años «ha habido momentos muy duros y difíciles», aunque confiesa que «lo que queda en el recuerdo son muchas satisfacciones».
Se refirió a los primeros años en la explotación «La Reina», cuando los medios técnicos eran escasos, «las innovaciones aparecían con cuenta gotas» y «el empuje de las personas hacía que se superaran las dificultades».
Entre los hitos tecnológicos que fue desarrollando José Cabrera mencionó la compra en el año 1975 de un ordenador Hispano-Olivetti, «el cerebro electrónico, como lo llamaban en el campo». La introducción de trigos mejicanos en los secanos de Córdoba, de los espárragos blancos o la remolacha, las hortícolas extensivas en el regadío, los ensayos de riego o la modernización de la producción del olivar son otras innovaciones en las que el ingeniero agrónomo cordobés ha sido pionero.
En su emotivo escrito, José Cabrera citó con nombre y apellidos a un amplio grupo de colaboradores, desde técnicos hasta trabajadores, con una alusión especial a Fernando Solís Atienza, «que no sólo fue mi señorito, sino un gran amigo», «que me dio la oportunidad de empezar a trabajar en esta empresa. «Era un hombre cabal, le gustaba el trabajo bien hecho y se preocupó por el bienestar social de sus trabajadores y sus familias. Esta labor la continúan hoy la familia Solís, con Miguel y su hizo Fernando a la cabeza», explicó el premiado.
José Cabrera terminó sus palabras dándole las gracias a Angelita, su mujer. «Sin su cariño y su generosidad mi vida no hubiese sido completa. Dejó una vida acomodada para venirse a vivir a “La Reina”, donde en invierno teníamos que atravesar el Guadalquivir en barca para entrar y salir. Como decía mi suegro, qué necesidad tenía mi hija de vivir como en el lejano Oeste. Me ha dado siete hijos maravillosos y, como siempre le digo a ella, me ha hecho el hombre más feliz del mundo».

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