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Operarios retirando enseres de las viviendas. ABC
Actualizado Viernes , 05-03-10 a las 22 : 25
Hoy diecisiete familias dicen adiós a más de 52 años de recuerdos. Recuerdos que en unas semanas reposarán entre escombros y la tierra húmeda de esta incesante lluvia. La barriada sevillana Regiones Devastadas despide poco a poco a sus vecinos. En cuatro años (tiempo en el que se erigirán los nuevos bloques) volverán al barrio, a su hogar de toda la vida y con los vecinos de siempre. ABC ha podido acompañar a varios en el desalojo de sus viviendas.
Entramos en la primera de las casas del número 4 de la calle Eduardo Torres. Concha, de 79 años, muy nerviosa, no puede evitar emocionarse al ver todas las habitaciones de su casa repletas de grandes cajas, las estanterías vacías y los cuadros de sus familiares, que tantos años la acompañaron, descolgados. Son las 9 de la mañana y en un par de horas comienza la mudanza. Han sido, ni más ni menos, que 52 años de vivencias. Allí se trasladó cuando se casó, nacieron sus hijos y, desgraciadamente hace unos años, murió su marido. Cambiará su hogar de apenas 45 metros cuadrados, por otro de más de 60 en El Porvenir. “Dentro de lo que cabe estoy contenta por el sitio que me han asignado, cerca de mis hijos y de mi barrio”, cuenta Concha, quien añade que “la única pena que tenemos, mis vecinos y yo, es que en un principio nos aseguraron de que todos iríamos al mismo lugar y, con las prisas, nos han trasladado a cada uno a un sitio: algunos a Pino Montano, otros a Kansas City y, como yo, a El Porvenir”.
Las prisas a las que se refiere Concha tienen que ver con la noticia que saltaba la semana pasada a los medios. El techo de sus vecinos Angelita y Juan se venía abajo debido a las humedades y al mal estado de la infraestructura de la vivienda. “En el plan de reconstrucción del barrio, nuestro bloque era de los últimos en ser desalojado. Pero, por este incidente, todo ha sucedido muy rápido y casi sin ser conscientes de lo que pasaba. Estábamos mentalizados de que nos íbamos en dos años, no en una semana”.
Javier, de 44 años, deja también hoy su casa después de 16 años. Casado y con dos hijos, comenzará una nueva vida en un piso en la avenida Kansas City. En un momento de respiro recuerda que “nunca hemos tenido problemas entre los vecinos, y cuando los ha habido, todos hemos estado ahí para solucionarlos. Esto hoy en día no pasa. Cada uno va a su tema y sin preocuparse de los demás”.
Aún con la tristeza del abandono, todos coinciden en afirmar que “cualquier vivienda que nos den será mejor de la que tenemos ahora. En su día se hicieron con unos materiales que no fueron de primera calidad y eso, con el paso del tiempo, se ha hecho evidente”. Asimismo, agradecen el trato que han recibido por parte de Emvisesa, por lo apresurado de la situación, y de los operarios de mudanzas.
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