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Actualizado Lunes , 08-03-10 a las 10 : 42
La presa cordobesa de la Breña II es la segunda más grande de Andalucía —tras la de Iznájar, el gran lago andaluz— y representa la gran apuesta de la política hidráulica andaluza, ya que cumple una función estratégica en todo el sistema de la cuenca del Guadalquivir.
Así, tiene por objeto principal, contribuir a la disminución del déficit de recursos de la cuenca, aportando 258 hm3 a la regulación general. Consiste en la creación de un embalse de 850 Hm3 de capacidad, mediante la construcción de una presa de hormigón, de tipo gravedad, de 125 metros de altura y 1.600.000 m3 de hormigón, situada inmediatamente aguas debajo de la existente, muy próxima a la desembocadura del Río Guadiato lo que permitirá regular en su totalidad dicho afluente del Guadalquivir.
Dada su proximidad al Guadalquivir, en las épocas de lluvias está previsto bombear los caudales sobrantes, que en estiaje se devolverán al río por medio de una central hidroeléctrica, para de esta forma compensar en gran medida los costos del bombeo. La regulación de los caudales extraídos del Guadalquivir se realiza mediante un embalse de pequeña altura en dicho río en las proximidades del arroyo Guadazueros.
Medidas ambientales
Para su construcción, prácticamente ultimada, la Junta desplegó un ambicioso plan de compensación medioambiental que resultó insuficiente, no obstante, para las organziaciones ecologistas, que se pronunciaron contra la presa. Las principales medidas ambientales adoptadas son la recuperación ambiental y la restauración, preservación, mantenimiento y mejora de los hábitats para garantizar así la biodiversidad, el restablecimiento de los biotopos destruidos y el desarrollo de nuevos en zonas cercanas al área de actuación que sustituya a éstos por otros de naturaleza ecológica similar.
Para su aplicación se han seleccionado unas áreas de compensación que se concretan en 15 parcelas de actuación de diferente superficie y en otras 15 de igual superficie (3 has.) para actuaciones puntuales, cuyo criterio de selección ha sido el de proporcionar hábitats óptimos para cobijar especies amenazadas, habilitando pasillos verdes que permitan su conexión. Se tratan de zonas con unos requisitos de pendiente, disponibilidad de agua, vegetación natural, etc. que presentan alta capacidad de acogida para albergar especies protegidas, según se recoge en la página web de Acuavir.
La efectividad de dichas medidas se seguirá por un período de 20 años, contándose para ello con Planes de Seguimiento de Flora e Invertebrados desarrollados por la Universidad de Córdoba y de Vertebrados realizados por la Estación Biológica Doñana.
Por su parte, la presa de Arenoso es complementaria de la Breña II, y con un sistema de funcionamiento idéntico a aquella (almacenamiento en afluente lateral y elevación desde el Guadalquivir) incrementa los recursos de la cuenca en 45 Hm3. El río Arenoso es uno de los escasos afluentes con aportaciones significativas que no estaban reguladas, y, por su situación de proximidad al Guadalquivir, contribuirá a una mejor gestión integral de la cuenca. La presa se proyectó de escollera con núcleo impermeable de arcilla, con un volumen de materiales de 3.870.000 m3, que creará un embalse de una capacidad de 160 hm3, situado cerca de Montoro (Córdoba). Al igual que la Breña II, la presa del Arenoso estará dotada de una estación de bombeo.
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