El superior de San Juan de Dios en Córdoba, Ángel Dorado, recordó ayer, en el día del fundador de la orden, que se cumplen 75 años del regreso de los hermanos a Córdoba. Dorado se remontó al año 1582, en la época de Felipe II, para explicar la primera llegada de estos religiosos. Sería casi tres siglos más tarde, en torno a 1835, con la desamortización de Mendizábal, cuando los hermanos tuvieron que huir, aunque muchos ya habían muerto por una epidemia de cólera. La orden regresó un siglo después, en 1935, a un viejo cortijo que poco a poco, y con la caridad de los cordobeses, fueron reconvirtiendo en un centro hospitalario para niños con poliomielitis y enfermedades ortopédicas, el Hogar y Clínica San Rafael. Eran los años en que vivían de las limosnas que pedía el hermano Bonifacio. A partir de 1965, con la aparición de la vacuna, desapareció la polio y el centro San Juan de Dios optó por cuidar a enfermos crónicos. En 1990 firmaron conciertos con el SAS en sus centros.
