Alfonso R. Gómez de Celis, delegado municipal
Antes alcalde que candidato
A favor: Permite una transición no traumática. No rompe con el pasado de forma radical. Sostiene la motivación del grupo municipal. Controla las bases del partido a nivel local.
En contra: No significa un cambio en el Ayuntamiento ni ante el electorado y controla las bases locales.
José Antonio Viera, secretario Provincial del PSOE
El poder órganico es relativo
A favor: Su experiencia institucional. Representa el poder orgánico del partido en la provincia. Se presenta como alternativa a la era Monteseirín.
En contra: Se fue del Ayuntamiento. Tiene opositores en las bases. Obliga a una transición más traumática en el Ayuntamiento.
Juan Espadas, consejero de Vivienda
Una tercera vía salomónica
A favor: No está identificado con ninguna de las familias enfrentadas en el socialismo sevillano, promete un cambio de formas, tiene la confianza de Griñán y presencia institucional.
En contra: Desconocimiento del electorado y de la situación del Ayuntamiento. Sin tiempo para proyectarse.
Antes alcalde que candidato
A favor: Permite una transición no traumática. No rompe con el pasado de forma radical. Sostiene la motivación del grupo municipal. Controla las bases del partido a nivel local.
En contra: No significa un cambio en el Ayuntamiento ni ante el electorado y controla las bases locales.
José Antonio Viera, secretario Provincial del PSOE
El poder órganico es relativo
A favor: Su experiencia institucional. Representa el poder orgánico del partido en la provincia. Se presenta como alternativa a la era Monteseirín.
En contra: Se fue del Ayuntamiento. Tiene opositores en las bases. Obliga a una transición más traumática en el Ayuntamiento.
Juan Espadas, consejero de Vivienda
Una tercera vía salomónica
A favor: No está identificado con ninguna de las familias enfrentadas en el socialismo sevillano, promete un cambio de formas, tiene la confianza de Griñán y presencia institucional.
En contra: Desconocimiento del electorado y de la situación del Ayuntamiento. Sin tiempo para proyectarse.
Publicado
Miércoles
, 10-03-10 a las 07
:
06
Ninguno de los tres lo ha desmentido, que es la mejor forma de confirmar que están en la quiniela, pero desconocen sus verdaderas opciones; por eso, ante la inminencia del congreso del partido que otorgará plenos poderes a José Antonio Griñán en el socialismo andaluz el próximo domingo, comienzan a postularse directa o indirectamente. Están a la espera de lo que decida el partido, es decir, Griñán.
En la batalla de la sucesión de Monteseirín, el primero que juega fuerte es el alcalde derrotado. La indefinición sobre lo que vaya a hacer en adelante responde a una estrategia de presión para que en instancias superiores del partido se tenga en cuenta su propuesta, que no es otra que la de aupar a la Alcaldía tras su renuncia al delegado de Presidencia y Urbanismo, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, y proyectarlo así como candidato a las municipales de 2011. Las pruebas de su apuesta son más que sutiles. Basta repasar la agenda de actos y comprobar el esmero que pone el gabinete de prensa del Ayuntamiento en las fotografías de los mismos. Pura campaña.
Gómez de Celis tomó conciencia de sus opciones a suceder algún día a Monteseirín en la crisis que supuso la salida del Ayuntamiento del ex delegado de Urbanismo Emilio Carrillo. Sólo era cuestión de saber jugar las cartas, de mostrar lealtad al alcalde sin pisar el callo del sector oficialista en el partido, representado por Viera. Supo hacerlo, pero las diferencias entre vieristas y críticos son tan grandes que el aparato del partido a nivel provincial se convierte en su principal enemigo, porque Celis, consideran, es más Monteseirín. A favor tiene que está dentro del Ayuntamiento, conoce la situación por la que atraviesa y los proyectos en marcha, cohesiona el compromiso del grupo municipal en el año y medio que resta hasta las elecciones y además permite al partido mantener, a quienes quieran creerlo, que la salida de Monteseirín se debe a un fin de ciclo pero que la labor de su equipo ha sido positiva para la ciudad. Además, Celis tiene mando en las bases a nivel local, fundamentales para movilizar al electorado.
La sombra de Monteseirín es su principal inconveniente. De cara al electorado simboliza el pasado y no podrá desprenderse del mismo, de las obras inconclusas o fallidas o de los escándalos pendientes de sentencia judicial.
Para ser alcalde necesita de la renuncia expresa de Rosamar Prieto —que ya ha declarado su intención de afrontar el reto si se lo pide el partido— y de la vierista Esther Gil, algo que sólo se produciría por mandato expreso del partido.
Todo el que haya acercado el oído a los interesados susurros sobre la suceción de Monteseirín en los últimos tiempos incluiría a Viera como candidato. Ayer, el secretario provincial de los socialistas habló y nada de lo que dijo le descarta, sino todo lo contrario. Resulta paradójico: la salida de Monteseirín le habría convertido en alcalde si no hubiera abandonado la nave municipal a las primeras de cambio para buscar acomodo en Cartuja 93. Su papel como segundo de a bordo en el Ayuntamiento tenía más de ejercicio de control y alternativa al alcalde que de colaborador. Monteseirín hizo lo posible por forzar su marcha y lo consiguió de inmediato. Su salida del Ayuntamiento es uno de los argumentos más fáciles en su contra. Su nivel de conocimiento en el electorado es muy bajo para enfrentarse a un candidato como Zoido que ha trabajado durante los últimos años su imagen de cercanía a los ciudadanos, y habrá de confiar mucho en la lealtad a las siglas de las asambleas locales bajo el mando del sector de Monteseirín para que trabajen en pro de su candidatura.
A favor tiene su experiencia institucional, como delegado del Gobierno y consejero de la Junta y el haber logrado aunar a todos los socialistas sevillanos en pro de Griñán de cara al congreso, aunque visto lo visto, ¿quién era el valiente que se desmarca? La insistencia con la que suena ahora su nombre en los foros socialistas en clave local puede ser una excusa para proyectarlo hacia otros cometidos a nivel regional o nacional.
Juega también en su contra que habrá que diseñar la transición, de año y medio. con la muy poco probable continuidad de Monteseirín, o con Rosamar Prieto como alcaldesa de trámite y con un grupo municipal sin incentivo que tendría que remodelar para dar mayor presencia a sus afines.
Es una situación que también condiciona las opciones del tercer hombre, Juan Espadas, que para algunos sólo juega el papel de «Caballo de Troya» para que el vierismo tome definitivamente el mando municipal que no consiguió con la operación Carrillo. Otros sitúan a Espadas como la opción más firme de Griñán, el símbolo de que quiere borrón y cuenta nueva para marcar el comienzo de su era en la cúspide de la política andaluza. Espadas, tiene en contra su nivel de popularidad y que desconoce las claves locales y de funcionamiento del muy peculiar Ayuntamiento de Sevilla y la difícil respuesta a una pregunta ¿está preparado para bajar al fango de la política municipal, tan de contacto? A favor, representaría una bandera de renovación integral del socialismo sevillano ahora dividido, algo que requiere de un proyecto de más largo alcance por parte de Griñán pues habría de encontrar acomodo en destinos orgánicos o institucionales a nivel regional o nacional al resto de protagonistas de esta baraja. Una baraja en la que el PSOE no encuentra el as. El candidato incontestable que no plantee tantas trabas en un situación ya de por sí crítica.





