Si durante la semana no has tenido bastante con soportar el tráfico rodado de toda Sevilla, además, los viernes toca de nuevo tener paciencia en las vías de nuestra amada ciudad
Actualizado
Miércoles
, 10-03-10 a las 10
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Si durante la semana no has tenido bastante con soportar el tráfico rodado de toda Sevilla, además, los viernes toca de nuevo tener paciencia en las vías de nuestra amada ciudad. Deseas con todas tus fuerzas salir del trabajo y empezar con ese placentero fin de semana que te espera a la vuelta de la esquina, pero ¿cuál es tu sorpresa? La SE-30 colapsada...
...Y de vuelta al atasco. Sin salir de uno, dos, tres e incluso cinco durante la semana, vuelves a sufrir los ruidos de los coches, los infortunios de los impacientes, los ruidos de los claxon... En plena hora punta, sobre las 13.30 horas de la tarde, abcdesevilla.es pudo comprobar el atasco de la SE-30 in situ de un viernes por la tarde. El tremendo lío que se forma en los accesos al Puente del Quinto Centenario no tiene desperdicio. Multitud de coches se agolpan en torno a los carriles, averiguando en un primer momento cuál es el reversible. Una vez visto, primera y hacia adelante, pero con tranquilidad. El nudo es tal, que decenas de coches, camiones y motos se disputan una plaza en la clasificación para llegar a la meta: Pasar el puente. Una vez pasado... Toca de nuevo esperar...
El cruce de Utrera, entre la Avenida de La Paz y la A-376, es nuestro próximo destino, pero... Hasta la bandera. No nos sorprende, de hecho. Nuestra espera lleva más de 45 minutos, y entre un sitio y otro y tan sólo hemos avanzado unos 6 kilómetros. Posteriormente, tras el estrés del primer atasco, dilucidamos a lo lejos una salida por Santa Clara, eso sí, siempre atascada, claro. Desde aquí, otros 35 minutos se nos quedan grabados íntegramente (no sólo en la cinta). Sólo queremos avanzar un poco.
Posteriormente, la suerte no cambia y la SE-30, ya a las 15 horas, una hora y media después desde que avanzáramos por primera vez, "sigue en sus trece", sin dejar avanzar a ningún sevillano. Y digo yo, ¿íbamos a algún lado?

